LÍNEA
DE
FUEGO
Comprarse un piso en el que quepa un sofá de cuatro plazas o encontrar un puesto de trabajo en el que el contrato no lleve la palabra “basura”, resulta mucho más sencillo que adquirir un arma de fuego por unos cuantos dólares en el país más influyente a nivel mundial. La matanza en la Universidad de Virginia (EEUU), ha despertado en todo el mundo un debate que parecía estar dormido, pero de ninguna manera solucionado: el acceso a las armas en Norteamérica.