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Todos los secretos de las elecciones presidenciales de la V República desde los primeros pasos del gaullismo a la nueva derecha de Sarkozy.

Los altibajos de una campaña electoral de un duro enfrentamiento ideológico y personal. En otras palabras, las polémicas de Sarko y Sègo, y todos sus secretos.
¿Qué proponen Sarzozy y Royal para renovar Francia? ¿Cuál es el Estado que desean alcanzar? Aquí todas las claves para entender el programa política de las dos Francias.
La otra cara de los candidatos a las elecciones presidenciales de Francia. Sarkozy, Royal, Bayrou y Le-Pen, a examen. Porque en el país galo se voto al líder, no a los partidos políticos.
Nicolas Sarkozy
La ambición se llama Sarkozy

Nicolas Sarkozy se presenta a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas como caballo ganador, y cuenta, además, con el mérito de haber conseguido un respaldo mayor en la primera vuelta que su padre político, Jacques Chirac. En este último asalto deberá enfrentarse a la socialista Ségolène Royal, que ha asombrado a la sociedad francesa con su convicción y soltura.
Hijo de un aristócrata húngaro y de una judía sefardí griega, se enfrentó, al igual que Royal, a su progenitor, quien había abandonado la familia y pretendía eludir sus responsabilidades económicas.

Chirac, padre político
Su ambición política empezó a fraguarse desde muy joven, pues tras licenciarse en la Universidad de París,  estudió en el 'Institu d’Etudes Politiques de Paris'. Con sólo 22 años se convirtió en concejal de la ciudad de Neuilly-sur-Seine, hasta que alcanzó en 1983 la alcaldía, cargo que ejerció hasta 2002. Durante todo este tiempo, fue considerado como el heredero de Chirac, que le protegió en su ascenso a la cumbre política del país.
En las elecciones presidenciales de 1995, Sarkozy retiró su apoyo a Chirac y optó por otro candidato, lo cual le valió una profunda enemistad con el presidente de la República Francesa. Sin embargo, en 2002 se reestablecieron las relaciones entre ambos políticos y Sarkozy entró en el gabinete de Gobierno, en la cartera de Interior.
El candidato conservador se ha forjado una imagen de hombre duro, inflexible, con unas convicciones muy asentadas en temas tan relevantes como economía y emigración. La gestión de Sarkozy como ministro de Interior en la crisis de las barriadas de 2005 potenció su popularidad, pero también marcó una dureza en su imagen que ahora trata de limar en la campaña, centrada en la inmigración.  
En este sentido, Sarkozy propone la creación de un Ministerio de Inmigración, que se encargaría de regular los flujos migratorios y establecer cauces de inmigración de mano de obra especializada. Tras los resultados de la primera vuelta, Sarkozy ha endurecido su discurso sobre la inmigración, convencido que este escoramiento hacia la extrema derecha le reportará los votos que en el pasado fueron a parar al partido de Jean-Marie Le Pen.

Economía neoliberal
Dentro de la esfera económica, también muy comentada durante su campaña, Sarkozy se inclina decididamente hacia los postulados neoliberales al estilo inglés. Entre sus propuestas más sonadas destaca su voluntad de reducir los impuestos en un 4% y su intención de privatizar algunas empresas todavía públicas, como hizo en su día Margaret Thatcher.   
En temas internacionales, Sarkozy se define, a diferencia de su mentor, Chirac, como atlántico y no como partidario del eje París-Berlín. Se opone además a la entrada de Turquía en la Unión Europea y propone un nuevo texto constitucional más reducido a lo económico.