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Todos los secretos de las elecciones presidenciales de la V República desde los primeros pasos del gaullismo a la nueva derecha de Sarkozy.

Los altibajos de una campaña electoral de un duro enfrentamiento ideológico y personal. En otras palabras, las polémicas de Sarko y Sègo, y todos sus secretos.
¿Qué proponen Sarzozy y Royal para renovar Francia? ¿Cuál es el Estado que desean alcanzar? Aquí todas las claves para entender el programa política de las dos Francias.
La otra cara de los candidatos a las elecciones presidenciales de Francia. Sarkozy, Royal, Bayrou y Le-Pen, a examen. Porque en el país galo se voto al líder, no a los partidos políticos.
François Bayrou
La apuesta por la moderación

Frente al antagonismo Royal-Sarkozy, la figura del candidato centrista, Fraçois Bayrou, se ha alzado con fuerza tras las resultados de la primera vuelta. Su programa, una mezcla de ideas socialmente progresistas y de medidas económicas genuinamente neoliberales, le ha valido un cierto reconocimiento entre la población francesa, sobre todo entre el campesinado. Así, su rechazo a las directrices de la Organización Mundial del Comercio, la OMC, ha suscitado una gran aceptación en el mundo agrario francés.
La reforma constitucional también figura al programa electoral de Bayrou. En respuesta a Royal, propone una VI República, que cuenta, de entrada, con la oposición del partido conservador y de su máximo dirigente, Sarkozy.
Paradógicamente, Bayrou es, de todos los candidatos a la presidencia francesa, el más europeísta. Convencido de la necesidad de devolver Francia al centro de la política continental, Bayrou apuesta por retomar la idea de una Constitución comunitaria, una propuesta sumamente diáfana que contrasta con las vaguedades del resto de candidatos.
Candidato revelación, se prestigio aumenta cuando Royal cede ante el clasicismo del Partido Socialista Francés y Sarkozy flirtea con la extrema derecha en temas como inmigración. Aunque no ha superado la prueba de la primera vuelta, su partido se perfila como la alternativa más factible frente a los extremismo, lo cual le puede valer el papel de partido bisagra en la política francesa de los próximos años.