Todos los secretos de las elecciones presidenciales de la V República desde los primeros pasos del gaullismo a la nueva derecha de Sarkozy.

Los altibajos de una campaña electoral de un duro enfrentamiento ideológico y personal. En otras palabras, las polémicas de Sarko y Sègo, y todos sus secretos.
¿Qué proponen Sarzozy y Royal para renovar Francia? ¿Cuál es el Estado que desean alcanzar? Aquí todas las claves para entender el programa política de las dos Francias.
La otra cara de los candidatos a las elecciones presidenciales de Francia. Sarkozy, Royal, Bayrou y Le-Pen, a examen. Porque en el país galo se voto al líder, no a los partidos políticos.
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La resurrección de la democracia
Andrea García

Tras años de comprar flores a una democracia ya enterrada, Francia ha demostrado que en realidad el nicho está vacío, la democracia sigue viva. Como es tradición, la República francesa nos ha dado una lección al resto de democracias. La participación en sus elecciones presidenciales ha llegado a números históricos, contando las dos vueltas se ha conseguido un 83,97% de participación. Parecía que las cifras alcanzadas en la primera vuelta (83,7%) serían difíciles de superar, pero así ha sido, consiguiendo uno de los registros más altos de la V República, instaurada en 1958.

La inmensa cantidad de ciudadanos que han acudido a su cita con las urnas contrasta con la escasa participación en las elecciones del año 2002. Este hecho, junto al descalabro de los socialistas, favoreció que el candidato ultraderechista Jean-Marie Le Pen disputase la segunda vuelta frente a Jacques Chirac. Pero los franceses no deseaban que se repitiese la historia. La sociedad quería mostrar su opinión, su deseo de crear una nueva Francia. Con Sarkozy acaba el viejo gaullismo de tintes sociales para dar paso a un modelo de economía de mercado que, por el momento, no acaba de concretarse, pero podremos hacerlo en los próximos años.

Estas elecciones han marcado un cambio de etapa en Francia, triunfando una nueva generación de políticos, pero también en los países con democracias parlamentarias. Han dado una esperanza a todos aquellos que presagiaban la profunda crisis democrática. Esto se debe, no solo a que los ciudadanos “vuelvan” a estar interesados en la política, sino a que la enorme participación permite que exista juego político. Por ello, el centro de Bayrou en estos comicios ha adquirido tanta relevancia: este electorado es el que ha equilibrado la balanza finalmente del lado de Sarkozy.