Sant Jordi: patrón de Catalunya y Aragón

Poco sabemos de Sant Jordi a pesar de su popularidad. Historiadores y escritores coinciden en que fue un valiente soldado romano, nacido en el siglo III en Turquía.
Lo que sí conocemos es la famosa leyenda del dragón y la princesa, con la que Sant Jordi queda convertido en un héroe eterno.
Cuenta la voz popular que la leyenda de Sant Jordi, el Dragón y la Princesa en Catalunya ocurrió en la villa de Montblanc hace mucho tiempo.
El dragón más poderoso de los dragones se había apoderado de lugar, causando el terror para todos los habitantes de la comarca. Cada día, los campesinos le ofrecían un par de corderos para saciar su hambre. Más tarde, le entregaron bueyes y caballos, pero tampoco fue suficiente. Llegó el momento en que en la región ya no quedaron corderos, ni bueyes, ni caballos, por lo que los habitantes tuvieron que realizar un sorteo para que cada día la bestia sacrificara a un miembro del lugar. El Rey, que era un hombre justo y honrado quiso poner a su familia en el sorteo junto con los demás ciudadanos. Así se hizo, y entonces fue cuando de la olla salió el nombre de la princesa. El Rey aceptó el destino y no quiso cambiar el sacrificio por el de ningún otro vecino de los que se ofrecían.
Vestida de blanco, la Princesa caminó hacia el dragón. Pero en ese instante, un joven caballero, armado de cabeza a los pies, apareció cabalgando a toda velocidad un porcel blanco para liberarla. Era bello como el sol, era forastero y se llamaba Jordi. El valiente caballero embestió con furia a la bestia. Lo dejó débil, confundido y acabado. Entonces, se sirvió del cordel que la princesa lucía en su cintura para atar al dragón. Finalmente, con un golpe de lanza remató al tremendo animal, que al morir se fundió con el suelo, y en su lugar nació un rosal de rosas rojas como la sangre. Sant Jordi cogió la más hermosa y la ofreció a la Princesa. Montó su caballo y atravesó la muralla por la puerta que, en recuerdo de esta gesta, hoy en día es conocida aún como el "Portal de Sant Jordi".
Fue por esta hazaña que el rey y los vecinos de la villa escogieron Sant Jordi como patrón de la Villa.
Sant Jordi pasó a ser, entonces, el patrón de Cataluña y otorga hoy su nombre a esta hermosa y singular fiesta.