Contra el estigma, la estima

Reportaje

Patricia Gavilà | María Bosch | Enric Ortiz | Gonzalo García | Chadha Meddeb | Patricia Casas | Marta Estudillo

Valencia | 29.11.2017

Las personas que sufren una enfermedad mental siguen siendo grandes desconocidos. Una de cada cuatro personas puede sufrir una enfermedad mental a lo largo de su vida. La mayoría de ellas pueden llevar una vida plena y normalizada, siempre y cuando cuenten con el apoyo social adecuado necesario y con un tratamiento integral. No obstante, más de la mitad de aquellas personas que necesitan ese tratamiento integral, no lo recibe, y un porcentaje significativo no accede al tratamiento adecuado.

Infografía Salud Mental :: Creación propia

Infografía Salud Mental :: Elaboración propia

Solo en España, más de un millón de personas padecen una enfermedad mental grave: la esquizofrenia afecta al 0,7% de la población (400.000); el trastorno bipolar, al 0,5%; por su parte, la depresión y la ansiedad son los trastornos mentales más comunes: uno de cada cuatro españoles padece depresión y un 17’48%, ansiedad. Además, se calcula que aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales y, la mitad, se manifiesta antes de los 14 años.

Infografía Salud Mental :: Creación propia

Infografía Salud Mental :: Elaboración propia

¿QUÉ SON LOS TRASTORNOS MENTALES?

Los trastornos mentales se refieren a una amplia gama de condiciones de salud mental que afectan temporal y sustancialmente a la capacidad de las personas para afrontar las demandas de la vida diaria. Esta condición puede causar alteraciones de pensamiento, de percepción, de estado de ánimo, de personalidad o de comportamiento, a pesar de que a veces no sea aparente ante los demás”, como nos explica Josefa Tomás, presidenta de la AFEM Torrent (Asociación de Familiares y personas con Enfermedad Mental).

Logotipo de AFEM Torrent :: Fuente: AFEM Torrent

A diferencia de la discapacidad psíquica o la demencia, el trastorno mental no disminuye ni deteriora las facultades mentales, sino que las altera de forma esporádica. Al contrario de las personas con alguna discapacidad psíquica, muchas personas con problemas de salud mental pueden llevar una vida normalizada.

La mayoría de personas no solemos tener clara esta diferencia ni tampoco lo que una enfermedad mental significa y conlleva: identificamos muchas de estas dolencias pero, al estar tan extendidas, algunas de ellas, en nuestra sociedad, no las asociamos con los trastornos mentales.

EL FIN DE LOS MANICOMIOS EN ESPAÑA

El 25 de abril de 1986 el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba un párrafo que modificaba la Ley General de Sanidad y puso el inicio al periodo que mucha gente conoció como “el cierre de los manicomios“. “Sobre la base de la total equiparación de la persona con enfermedad mental a las demás personas que requieren servicios sanitarios y sociales, se desarrollarán, en el ámbito comunitario, los servicios de rehabilitación y reinserción social necesarios para su adecuada atención integral”, decía dicho párrafo. A partir de ese momento, hombres y mujeres encerrados en estos centros pasaban a ser ciudadanos con derecho a recibir una atención adecuada.

Una psiquiátrico que recuerda a épocas pasadas :: Fuente: El Mundo

El objetivo era equipararnos con otros países europeos. Así que se cerraron los manicomios y los internos pasaron a considerarse ciudadanos con derechos, en contacto con el medio social. De forma que la atención de estas personas pasó a los familiares que se convirtieron en sus cuidadores, la mayoría de las veces, sin la formación ni los apoyos necesarios para llevar a cabo la tarea.

En el párrafo publicado por el BOE aparecían también muchos de los conceptos por los que todavía sigue luchando la FEAFES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental): rehabilitación, reinserción, atención integral, ámbito comunitario, y la palabra “persona” antes que “enfermedad”. Pues su batalla no ha terminado, hoy en día las personas con una discapacidad provocada por una enfermedad mental pueden beneficiarse de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal, aun así, las unidades de salud mental siguen siendo pocas en número y las que hay, muchas veces no garantizan la atención más básica.

Tras 30 años desde la reforma psiquiátrica, siguen existiendo desigualdades a nivel de desarrollo e implantación entre las distintas comunidades, lo que conlleva a que miles de personas con enfermedades mentales no accedan a ningún tipo de recurso ni social ni sanitario, sobre todo aquellos que pertenecen a colectivos excluidos.

ESTIGMA HACIA LAS PERSONAS CON ENFERMEDADES MENTALES

Una de las barreras más importantes para recuperarse de un trastorno mental es afrontar las actitudes negativas de la gente, las cuales suelen suponer aislamiento social y discriminación por el solo hecho de tener o haber tenido un trastorno.

“En el momento en el que se sabe que esa enfermedad mental está, asusta mucho”, nos cuenta la terapeuta ocupacional de la Asociación por la Salud Integral del Enfermo Mental (ASIEM) en la entrevista, Cristina López, quien cree que, evidentemente en esta sociedad, las personas están fuera de lo que consideramos normal y que, sea por lo que sea, cuesta que se integren.

La terapeuta ocupacional de ASIEM, Cristina López :: Autoría propia

Pero, sin embargo, ante una discapacidad física o ante una discapacidad intelectual, como por ejemplo personas con síndrome de Down, parece que existe un grado más alto de empatía. López añade que “con la enfermedad mental hay veces que puede haber personas que estén trabajando en un entorno laboral normalizado y lleven su tratamiento y no se nota, pero de repente, si nos enteramos de que esa persona está diagnosticada, parece que nos asustamos más por el estigma que existe entorno a estas dolencias y la importancia de las etiquetas”.

Por otra parte, el hecho de que la aparición o manifestación de las enfermedades mentales se dé a finales de la adolescencia, donde se suelen producir unos primero brotes psicóticos o delirios que cambian la percepción de la persona, y que son seguidos por recaídas que hacen que a la persona le cueste seguir con su vida normal, tanto en los estudios, como en el trabajo, etc., es lo que enlaza con la discriminación que pueden sufrir por parte del mundo que les rodea, principalmente personas que no son adultas aún, que suelen hacer juicios de estas personas desde el desconocimiento.

Logotipo ASIEM Valencia :: Fuente: ASIEM Valencia

Aquí radica la importancia de luchar contra el estigma que envuelve a este “problema”: cobran mucha importancia el trabajo de psicólogos y terapeutas, que también resulta esencial para conseguir que estas personas puedan tener una vida plena y poder acceder a los mismos recursos que los demás; la creación y existencia de asociaciones donde poder acudir a recibir esta ayuda especializada y encontrarse con personas que les comprenden por estar en su misma o parecida situación y ver que no están solos; y los medios de comunicación y los periodistas y el lenguaje que utilizan, pues deberían normalizar estas situaciones contribuyendo a la construcción de este lenguaje que acompaña a la sociedad, siguiendo guías de estilo. Si el lenguaje margina y afecta a las personas con enfermedades mentales, el lenguaje hace que estas personas sean víctimas de él. Por eso es efectivo cambiar el lenguaje.

Por otra parte, en España nos encontramos con un sistema educativo que “discrimina a las personas con trastornos mentales”, como nos cuenta Pablo Cabeza, psicólogo de ASIEM. El sistema educativo discrimina y margina al que es diferente por el simple hecho de que no da información de una enfermedad que es muy general y común y se están dando ahora los primeros pasos en atender la diversidad en las escuelas.

Pablo Cabeza, psicólogo de ASIEM :: Autoría propia

Como nos contó en la entrevista Gonzalo Nielfa, el presidente de ASIEM, quien además padece un trastorno mental, dos cosas serían esenciales para sensibilizar a la gente y luchar contra el estigma que rodea este tema: la primera es el contacto directo con estas personas, donde te das cuenta de que son personas normales como tú, que no tienen por qué darte miedo; y la segunda, enlazando con el papel tan importante que tienen los medios de comunicación que hemos explicado más arriba, sería que estos mismos decidieran dejar de aprovechar este tema y sacarle morbo para acabar con el estigma. Los medios de comunicación tienen el poder de acabar con esto y ayudar a colectivos que han sufrido y sufren discriminación, como es el colectivo LGTBI. La situación sin embargo es muy diferente para el colectivo de personas con enfermedades mentales, tanto legalmente como socialmente, pues los medios de comunicación no se han tomado seriamente este tema aún, en gran medida por los beneficios que adquieren de las noticias morbosas relacionadas con la salud mental.

Gonzalo Nielfa, presidente de ASIEM :: Autoría propia

Existe aún mucho miedo y mucho estigma. Esto favorece que a estas personas les cueste pedir ayuda, y que lo hagan cuando el nivel de sufrimiento es muy elevado. Nos encontramos en una sociedad donde, las propias personas con problemas de salud mental, tienen mucho estigma sobre ellas mismas, a raíz de su propio miedo, creado también por el gran desconocimiento que envuelve este tema. Cambiar esta situación es tarea de todos.


CÓMO TENER UNA BUENA SALUD MENTAL

La mayoría de las personas comprenden la importancia de tener un cuerpo saludable. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto la salud mental. Tener una buena salud mental nos puede hacer la vida más agradable, incluso puede promover una mejor salud y resistencia física. Debemos cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente para vivir de forma saludable.
Además, una actitud positiva y de apoyo por parte de familiares, amistades, compañeros/as de trabajo,… hacia la gente con trastorno mental es vital para asegurar su calidad de vida y recuperación.

Ejercitemos nuestro cuerpo
El ejercicio tonifica los músculos y hace que el organismo libere endorfinas (neurotransmisores) que hacen que nos sintamos bien e inhiben la respuesta corporal al estrés.
También mejoran el estado de ánimo y nos ayudan a sentirnos más calmados. Prueba distintas actividades físicas hasta encontrar una en la que disfrutes (yoga, caminata, baile, algún deporte, etc.).

Meditación :: Fuente: Alternativashacialasalud.com

Comer bien
La dieta y los hábitos alimenticios adecuados también ayudan a reducir el estrés. Haz que a la hora de comer sea una experiencia tranquila y relajada. Evita usar los alimentos como una forma de lidiar con el estrés, el aburrimiento…

Dormir lo suficiente
Durante el sueño el cuerpo se repara y procesa el estrés del día. Es importante dormir de 6 a 8 horas y que el sueño sea de buena calidad, sin interrupciones, sin incomodidades, etc.

Practica la meditación consciente
La meditación consciente es la meditación que requiere que te centres en el momento presente. Practicar la meditación consciente te lleva a concentrarte simplemente en estar en un lugar y no hacer nada más en ese momento. La conciencia plena disminuye la reactividad emocional, la ansiedad y mejora el estado de ánimo.

Cuestiona a tu crítico interior
Sentirnos bien con respecto a nosotros mismos es fundamental para una buena salud mental. La preocupación y los pensamientos negativos pueden estancarnos e impedir que podamos sentirnos bien.
Ante pensamientos como “todo me sale mal” prueba a cambiarlo por uno más realista y positivo como “aunque hay cosas que no me salen bien, hay otras muchas cosas que las hago bien. Es normal no poder hacerlo todo, pero me siento orgulloso/a de lo que puedo hacer”.

Céntrate en tus fortalezas
En momentos de dificultad, céntrate en las cualidades que pueden ayudarte a superar los desafíos de la vida.

Dedícate tiempo
Ser capaz de gestionar tus emociones y aliviar tu propio sufrimiento es una parte esencial del bienestar mental. Parte de esto es dedicar tiempo diario a hacer cosas que te hagan sentir bien.

Esquema para mejorar la salud mental :: Elaboración propia y de AFEM Torrent

CÓMO PODEMOS AYUDAR

Es muy probable que un día una amiga, un compañero de clase, de trabajo, un familiar o tú mismo, experimente un problema de salud mental. Hay muchas formas de ayudar a una persona que está pasando por un problema de salud mental. Uno de los primeros pasos es hacerle saber que puede contar con tu apoyo y comprensión, que se puede hablar abiertamente y que siempre encontrará a alguien quién lo comprenda y pueda ayudar.
A pesar de que no seas una persona afectada por un trastorno mental, hay maneras muy simples de actuar contra los prejuicios y la discriminación:
-Aprende a compartir hechos y experiencias
-No etiquetes ni juzgues a las personas que sufren un problema de salud mental. Trátalas con el respeto y la dignidad que cualquier persona merece
-No discrimines cuando participan en cualquier iniciativa social.
-Habla abiertamente de la propia experiencia, como familiar, como amigo o simplemente como persona que se preocupa y aspira a una sociedad más humana.
-Infórmate para saber más.

Imagen de Gomera Noticias

La Salud Mental nos afecta a todos y a todas. En consecuencia, todo el mundo tiene la responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad mentalmente saludable, que apoye la inclusión social y reduzca así la discriminación.

Entrevista a ASIEM
Como ellos mismos declaran, ASIEM (Asociación por la Salud Integral del Enfermo Mental) es una asociación sin ánimo de lucro, cuya mayor preocupación es la defensa de los derechos y la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental grave y de sus familiares.

La asociación, puede interesar a personas con problemas de salud mental, a familiares y allegados, a personal sociosanitario y otros profesionales, a voluntarios y voluntarias y a la sociedad en general.

Su objetivo es sensibilizar a las instituciones y a la opinión pública sobre la integración sociolaboral de las personas con problemas de salud mental; exigir a la administración la creación de los recursos necesarios para una adecuada atención socio-sanitaria: equipos multidisciplinares en las Unidades de Salud Mental, equipos de atención y hospitalización domiciliaria, hospitales de día, mini-residencias, centros de rehabilitación e integración social, viviendas tuteladas, recursos de inserción laboral, entre otros; crear un lugar de encuentro comunitario para personas con problemas de salud mental, familiares y allegados integrado en la comunidad y que facilite la comunicación y el apoyo mutuo; y contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y sus familias.

Cualquier persona puede aportar ayuda económica, ser socio o participar en calidad de voluntario.

Su sede se encuentra en Carrer de Quart, 19 (València) y su página web, donde ofrecen todo tipo de información sobre las actividades que realizan, las ayudas que proporcionan, etc. es www.asiem.org

Así, nos dieron la oportunidad de entrevistar a tres participantes activos de la asociación para conocer lo que significan realmente las enfermedades mentales y su lucha en contra de la estigmatización que sufren las personas que las padecen: el psicólogo de la asociación, Pablo Cabeza, el presidente de ASIEM, Gonzalo Nielfa, quien nos aportó además su experiencia personal, y la terapeuta ocupacional, Cristina López. Los tres nos ofrecieron datos y experiencias propias desde sus propias perspectivas y desde el lugar que ocupan cada uno en la organización.

Entrevista a Pablo Cabeza, psicólogo de ASIEM
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PREGUNTES:

P:Quin és el teu paper dins l’associació?

R:És una feina molt multidisciplinària i integradora. Les meues tasques són molt variades, jo sóc un dels psicòlegs de l’associació, sóc psicòleg social i participe en diversos programes de l’associació: en la coordinació de voluntariat, en el programa de “escuela en familias”, en el programa de centres penitenciaris, en el d’orientació individualitzada i, quan no tenim periodista, m’encarregue de les xarxes socials.

P:En la vostra web hi ha un contacte per a fer feines com a voluntariat? Quines feines pot fer un voluntari d’ASIEM?

R: Principalment, en són dos de manera organitzada i continua, i una d’elles és oci i temps lliure. El que necessitem dels voluntaris en aquest cas es fer acompanyaments i participar en totes les activitats que estan programades i també en la seua coordinació, però sobretot en l’acompanyament als usuaris i als monitors que fan l’activitat.

P:Quin és el perfil dels voluntaris?

R:El perfil dels voluntaris que hi ha actualment és gent jove, majoritàriament femení, supose que entre 25 i 30 anys, sol ser gent que ha realitzat estudis psicosocials relacionats d’alguna manera en el col·lectiu. I, òbviament, es gent compromesa, motivada, que vol ajudar als altres.

P:Quin és el perfil de les persones a les que ajudeu en aquesta associació?

R:El perfil bàsic de les persones que atenem és el de persones estan diagnosticades de malaltia mental greu i a les seues famílies. Com la malaltia mental i al salut mental és un camp tan ampli, nosaltres estem especialitzats en les patologies que estan considerades com a greus, com són els trastorns psicòtics, com l’esquizofrenia, el trastorn bipolar, etc. El 80% o més de la nostra gent té esquizofrènia, eixe és el diagnòstic principal.

P:Com seria el procés de marginació per part de la societat en el moment en que a una persona se li diagnostica una malaltia mental?

R:En primer lloc, no hi ha un estàndard molt ampli i pel qual passe tot el món de la mateixa manera. Però sí que hi ha coses que es repeteixen. Primerament, normalment l’aparició de les malalties mentals és al final de l’adolescencia, entre els 18 i els 25 anys; això no significa que hi haja xiquets que presenten símptomes psicòtics o que hi haja gent de 30 o 40 anys que desenvolupe una esquizofrènia o tinga un brot psicòtic. El que sol passar es que en la franja d’edat d’entre 18 i 25 anys, l’esquizofrenia pot aparèixer precedida per l’aparicio de brots psicòtics. Aleshores un brot psicòtic pot aparèixer d’una manera aguda i poden aparèixer en la persona deliris o al·lucinacions que fan que la persona s’enganye o tinga pensaments que son allunyats dela realitat. Despres d’aixo, és molt comú que hi haja una recaiguda, i ací és on entra la part del psiquiatra, la part dels medicaments, de prendre antipsicòtics que el que fan és pal·liar estos símptomes. Però, a partir d’açò apareixen altres símptomes més greus que fan referència a la falta de motivació, de plaer, d’iniciar activitats de la personas malalta. En esta franja d’edat la persona té molta dificultat per seguir amb els estudis o el treball, una vida afectiva si la persona té parella, i per descomptat una vida social, perquè la persona normalment en aquesta situació no té ganes d’eixir de casa. Ací és on treballem per millorar la situació de la persona i que tinga una vida plena, amb els recursos adequats, des de psicòlegs, terapeutes, etc. La persona pot millorar molt en els seus símptomes i pot dur una vida pareguda a la resta.

P:Creus que el sistema educatiu espanyol discrimina les persones amb trastorns mentals?

R:Sí, ja que fa poc que s’estan fent coses d’atencio a la diversitat a l’escola, açò es un punt molt important; i també a l’hora de rebre informació ja que la malaltia mental es molt general i molt comuna, no es una malaltia rara, però no es parla d’ella. Si no es té informació, el sistema educatiu sí que margina i discrimina al que es diferent. Per això part de la nostra feina es fer xarrades de sensibilització perquè la gent en centres educatius conega els símptomes i com tractar-los.


Entrevista a Cristina López, terapeuta ocupacional de ASIEM

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PREGUNTAS:
P:¿Crees que es más difícil la inserción laboral cuando se trata de una persona con enfermedad más visible?
R:Yo creo que evidentemente, en esta sociedad, las personas que están fuera de lo que consideramos normal, sea por lo que sea, cuesta que se integren. Pero por ejemplo, ante una discapacidad intelectual como por ejemplo personas con síndrome de Down, parece que hay un poco más de empatía. Con la enfermedad mental hay veces que puede haber personas que estén trabajando en un entorno laboral normalizado, con su tratamiento y no se nota pero de repente si nos enteramos de que esa persona tiene un diagnóstico, parece que nos asustamos más por el estigma existente.

P: ¿Cuál es el típico prejuicio o problema que tienen las familias? ¿Cómo les ayudáis a superarlo o a acercarse más a las personas con enfermedades mentales?
R:
Hay que tener en cuenta que la asociación es para familiares también y en la junta directiva son o personas con diagnóstico o familiares. Desde aquí es fundamental el trabajo con las familias porque es el origen propio de la asociación. Lo que le pasa a las familias es que muchas veces no se les explica qué pasa. Aparece el primer brote o aparecen los primeros síntomas, y tú te asustas mucho, tanto si es la persona que lo está sufriendo como si es su familiar porque de repente ver a tu hijo o hija así asusta mucho. Acudes al hospital y te ponen medicación para controlar los síntomas, pero nadie te explica qué puede estar ocurriendo o qué va a pasar a partir de ahora. Aquí vienen muchas familias con esa demanda y muchas personas afectadas con la de “aquí ha pasado algo y se ha movido todo pero nadie me ha explicado qué puede pasar”. Entonces hay una parte del trabajo que hacemos con las familias que es de explicar, de contar. En rehabilitación hay una línea que se llama la psicoeducación que precisamente consiste en que la gente sepa, conozca a nivel informativo y formativo. Entonces se hacen grupos en los que se explica, desde el punto de vista clínico, cuales son las principales enfermedades mentales, los síntomas; y luego, por otro lado, también se atiende al aspecto más psicológico ya que consideramos fundamental hacer un trabajo psicológico. Explicamos cómo intentar reestablecer el equilibrio que había antes.
Hay más porcentaje de personas con enfermedades mentales que de cáncer y de enfermedades cardiovasculares. Entonces, ¿por qué siguen estas enfermedades tan enterradas y por qué sigue siendo un tema tabú si hay tanta gente que las sufre?
Entonces yo creo que si nos plantáramos delante y escuchamos lo que a estas personas les pasa cuando denuncian, nos tendríamos que hacer muchas preguntas como sociedad, como instituciones, como política, como educación. Y claro, eso es mover mucho el suelo que pisamos.

P:En esa línea, ¿a la gente le sigue costando pedir ayuda?

R:Sí, porque la gente tiene miedo, y las familias también. Hay mucho miedo y mucho estigma. Sí que cuesta pedir ayuda. Al final, cuando el nivel de sufrimiento es muy elevado, es cuando la gente pide ayuda. También cuesta pedirla porque como sociedad tenemos mucho trabajo que hacer respecto a esto porque te encuentras que son las propias personas con problemas de salud mental las que tienen mucho estigma, porque tienen mucho miedo. El objetivo de tener una periodista en la asociación es, no solo trabajar desde los que nos dedicamos directamente a esto, sino desde otros lados también el tema de la salud mental, como en los medios de comunicación.

P:En cuanto a la dificultad para la inserción laboral, aparte de la discriminación que ya sufren las personas con enfermedad mental, ¿hay también violencia de género en este sentido y en general?
R:
Es verdad que las mujeres con enfermedad mental tardan más en llegar a los recursos y una de las teorías de por qué tardan más es porque al final siempre las mujeres suelen estas adaptadas más al hogar. Estas mujeres se quedan en casa aunque tengan un nivel de sufrimiento que implique dificultad, cumplen un rol de ama de casa. Desde mi punto de vista, ellas también sufren un poco la discriminación que, como mujer, sufrimos todas.

P:¿Cómo ha afectado la crisis económica de la última década a las políticas de inserción laboral aparte de la precariedad que ya había antes?
R:
Ha habido un impacto en las condiciones, salario, oportunidades. En este sector la crisis ha afectado mucho más que en el resto de ámbitos. A nivel de ayudas, de recortes sociales que promueven que haya centros especiales de empleo, o que se lleven a cabo distintas iniciativas. Si la crisis laboral ha afectado a todo el mundo, a estas personas que tienen una dificultad extra, aún más. El ámbito de los recursos sociales es de los primeros en los que se recorta.


Testimonios
Las voces de la enfermedad mental
La mejor forma de conocer desde el interior las enfermedades mentales es hablar con personas que las padezcan; de forma que podemos conocer sus vidas, sus rutinas y, sobre todo, las experiencias que les han hecho madurar y crecer hasta llegar a su recuperación o superación, ya que muchos de ellos esto es lo que son: ejemplos de superación.

Gonzalo Nielfa, director de la asociación ASIEM y licenciado en Derecho, tiene esquizofrenia. “El principal prejudici és pensar que són violents, que no saben amb que podem sortir en qualsevol moment, que no valguem per treballar, que no devem tindre xiquets perquè serà un desastre la vida d’aquets. En realitat, no s’espera cap cosa d’una persona amb malaltia mental, o no s’espera cap cosa bona. Jo puc dir que hi ha gent que li sorprèn que jo li òbriga la porta a una persona major que no puga obrir-la”, confiesa Niefla sobre su experiencia en su entorno social a la vez que manifiesta su postura contraria al tratamiento que los enfermos mentales sufren en lugares que se consideran específicos para ellos. “Fora dels manicomis han continuat les vulneracions dels drets humans per diferents vies. Per exemple, les residències de psiquiatria que tenim a la Comunitat Valenciana realment funcionen com a antics manicomis, i això ho hem pogut comprovar visitant-les i perquè els propis treballadors et diuen que és aixina”, explica el director.

Aun así, no pierde la esperanza ante un cambio en la mentalidad de la sociedad, como nos explicó con una sonrisa, “Hi ha dos coses que sensibilitzen a la gent: la primera és el contacte directe: si coneixes a una persona normalment a la gent se li’n van molt les tonteries del cap; i la segona que els mitjans de comunicació digueren: ‘fins ací, ja no anem a traure morbo d’aquest tema, sinó que anem a acabar amb l’estigma’”. Y anima a personas como él a acudir a asociaciones o centros que hagan actividades pues no están solos. “M’han ajudat moltíssim perquè amb la malaltia, tots els meus amics m’han rebutjat” y ASIEM le ha cambiado la vida.

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Los siguientes testimonios han preferido mantenerse en el anonimato, y por respeto les vamos a nombrar solamente con su nombre de pila.

José tiene 45 años y es el hijo menor de cinco hermanos, con 21 años le diagnosticaron esquizofrenia lo que no le ha impedido pertenecer al Comité en Primera persona de la Federación Salud Mental de la Comunidad Valenciana. “No hay que encerrarse, sino ser vasos comunicantes”, “Que el trastorno mental no nos frene, que nos impulse a apoyarnos en organizaciones para poder tratar sobre cada trastorno y enriquecerse y enriquecer a otros sobre su situación”, reivindica José animando a los suyos a levantarse y enfrentarse al mundo, ya que, asociaciones como por ejemplo AFEM le han dado la posibilidad de expresarse desde la normalidad y participar con otros y otras de una manera que suma y nunca resta.

Lucía, por su parte, ha sufrido ataques de pánico desde los 14 años y ahora tiene 20. Recuerda que su primer ataque le ocurrió en el instituto, “de repente mi corazón se aceleró, empezó a faltarme el aire y no podía respirar. Me entró un sudor frio y creía que me estaba muriendo. Me entró mucho miedo a que se repitiera y empecé a evitar todos los lugares que yo creía que me lo podían provocar. Ir al instituto para mí era un suplico, pero cada vez eran más los sitios que me daban miedo”. Hasta que un día decidió que el miedo no sería el “volante de mando” de su vida y se lo contó a su madre.
Muchos de los adolescentes que sufren este tipo de ataques nunca llegan a recibir la ayuda que necesitan porque no identifican el problema o porque la vergüenza y el miedo que sienten se apoderan de ellos. El caso de Lucía no fue así y acudió a un especialista, en este caso un psicólogo que le ayudó a superar su problema y a mantener los ataques “a raya”, al que da las gracias porque le ha ayudado a sentirse “liberada y cada vez más cómoda” en situaciones que antes le daban pánico.

Por último, Patricia, otra adolescente, sufrió hace menos de un año lo que define como “el peor mes de su vida” debido a los ataques de ansiedad que los exámenes le provocaron. “Yo sabía que algo me ocurría, sentía que no era yo misma, a la vez que sabía que venía de lejos”, explica Patricia. Se define como una persona fuerte y que por eso tardó un mes en contar lo que le ocurría, su sorpresa fue cuando acudió al psicólogo y su diagnóstico no era solo ataques de ansiedad, sino que también aparecía la palabra depresión. “Me pareció algo tan grande que me agobié, busqué información por todos lados y en ninguno lo definían como una enfermedad mental”, nos dice sorprendida.

En ese momento empezó una terapia que hasta el día de hoy no ha terminado. “Se me juntó el hambre con las ganas de comer. Por un lado, tenía los ataques de ansiedad y una terapia que, aunque eficaz, era durísima pues la ansiedad se termina provocando ansiedad; mientras que, por otro lado, tenía que hacer un trabajo importante para subir mi humor y salir del agujero en el que me había metido”, explica con los ojos vidriosos. Aun así, “y aunque suene a tópico”, la ayuda y el apoyo de su familia y amigos fue necesario para su recuperación.

“Si tuviera que dar un consejo sería sin duda que busquen ayuda, para mí es la mejor decisión que he tomado en la vida. Yo sé que gracias a mi psicóloga sigo hoy aquí y por ello le debo todo. Porque es así, de todo se sale”, reflexionó la entrevistada poniendo punto final a su intervención.

Fuentes

AFEM Torrent, Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental

Asociación por la Salud Integral del Enfermo Mental (ASIEM)

Sin miedo a las enfermedades mentales. Medicina TV [En línea] Fecha de consulta: 17 nov. 2017.

El cierre de los psiquiátricos. PlayGround. [En línea] Fecha de consulta: 17 nov. 2017

VÍDEO: Veus contra l’estigma. TV3. Dirigido por Marta Espar y Marc Parramon. [En línea] Fecha de consulta: 23 nov. 2017

FEAFES. Salud mental y medios de comunicación. Guía de estilo. [Versión impresa] Fecha de consulta: 20 nov. 2017

HERNÁNDEZ MAÑAS, Óscar Arturo. Cuaderno de un esquizofrénico. Editorial Createspace Independent Pub (28 de septiembre de 2016), pp. 716. ISBN: 978-1537770147 [Versión impresa] Fecha de consulta: 15 nov. 2017

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Escrito por MartaEstudillo el nov 29 2017. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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