La bella y la bestia: una aldea francesa con capital en Estocolmo

Carlos Ortigosa Arnau | Manuel Morera Andújar

Cuando las princesas parecían cosa del pasado, cuando parecía que Disney se alejaba de los cánones establecidos, la compañía nos encierra en la mazmorra de su castillo para volvernos a enamorar. Parecía que Bill Condon había llegado al crepúsculo de su carrera, pero con La bella y la bestia ha llegado su amanecer.

Bella (Emma Watson) es una joven independiente y soñadora que no consigue encajar en la atrasada aldea francesa de Villeneuve. Su padre Maurice (Kevin Kline) queda atrapado en el castillo de una horrible bestia, lo que provocará que la joven decida ocupar su lugar como rehén. Pese a la horrible situación, Bella consigue entablar amistad con los hechizados habitantes del castillo. La bella y la bestia es el nuevo ‘remake’ de acción real de uno de los más populares clásicos de Disney.

Muchas veces resulta complicado conseguir una inmersión en mundos tan plagados de elementos fantásticos; sin duda este es uno de los puntos fuertes del filme. Los compases iniciales alegran al espectador: la atmósfera es envolvente y misteriosa. Para mantener la esencia de la versión animada, Condon recupera la magnífica banda sonora. Inolvidable la interpretación de Gastón (Luke Evans), cantando su particular “Soy un truhán, soy un señor”. Por otro lado, la película incluye las reminiscencias al Romanticismo que aparecían en las escenas más tenebrosas de la cinta original, con una remarcada inspiración en el quinto movimiento de la Sinfonía fantástica de Berlioz.

El guion, escrito por Stephen Chbosky (Las ventajas de ser un marginado) y Evan Spiliotopoulos (Campanilla y la leyenda de la bestia), se ciñe al original, pero cuando intenta aparentar madurez y mayor profundidad, no acierta. El reparto, además, aglutina a un elenco de actores laureados como Emma Thompson, Ian McKellen o Ewan McGregor, a los que Condon no logra exprimir.

Emma Watson repite como marginada, no es casualidad cuando el guionista es Chbosky. Su interpretación no es brillante, pero desde que protagonizara la saga Harry Potter la británica se ha convertido en un auténtico filón en taquilla. No dudó en utilizar su condición de estrella para intentar imprimir tintes feministas a Bella. Aun así, por mucho que quiera disfrazar a su personaje de mujer empoderada; la realidad es muy distinta en su pequeña aldea francesa con capital en Estocolmo.

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Escrito por carlosortigosa el nov 22 2017. Archivado bajo Ocio. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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