Inmigrantes en España: la integración como deber compartido

Carlos Ortigosa | Rubén Garcia | Ferran Antequera | Manuel Morera | Inés Medina

Reportaje

“Los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo”. Esto asevera una gran parte de españoles que, debido a la crisis financiera, han justificado esta situación de paro y precariedad laboral con argumentos racistas. “Los inmigrantes no vienen a quitar el trabajo, van donde hay trabajo”, afirma el presidente de la Asociación de Inmigrantes Angolanos residentes en València (AAREVA), abogado e inmigrante angoleño Manuel Lino. La realidad es que la tasa de paro es más elevada entre la población extranjera; atendiendo a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 22,7% de la población extranjera en España, se encuentra en situación de desempleo. Este dato contrasta con el 15,52% de paro entre la población de origen español.

El Jardín de Los Viveros mostraba un ambiente de diversidad cultural e integración por parte de los inmigrantes latinos y de los valencianos que acudieron al Día de América en València (Fuente propia).

Los españoles: inmigrantes, al fin y al cabo

De forma paradójica, en la actualidad, el desempleo en España ha provocado que la población autóctona sea una de las que más emigran de Europa. Según el INE, en 2016 emigraron 86.112 personas españolas; la mayoría de ellas migran a países de Europa como Reino Unido, Francia, Alemania e, incluso, a otros de Sudamérica. España, tradicionalmente, ha sido un país de emigrantes: en la posguerra, muchos españoles se marcharon a muchos países de Europa y, también, de Sudamérica.

Uno de los motivos de emigrar a América Latina era el hecho de compartir la misma lengua. En la actualidad, muchos latinoamericanos vienen a nuestro país por esta similitud. “La lengua es un mecanismo cultural de importancia, y eso hace que vuestra cultura y la nuestra estén estrechamente más unida”, afirma Carlos Taboada, inmigrante peruano y secretario general de la Asociación de Refugiados e Inmigrantes de València (ARI-València).

¿Por qué siguen viniendo los inmigrantes a España pese a nuestro racismo estructural?

Los motivos por los que una persona decide migrar a España son variados. Por un lado, hay inmigrantes que vienen porque sus países están en crisis, como Venezuela, Perú, México o Colombia. Por otra parte, también hay refugiados que huyen de la guerra, como el caso de Siria o, en su momento, el de Angola. Otra razón por la que España ha sido durante estos últimos años un destino atractivo para los inmigrantes es que, antes de la crisis financiera en nuestro país, la situación económica favorable aseguraba prosperidad a los inmigrantes.

“Lo que necesitamos los inmigrantes no es integración, sino participación”, explica Taboada. El Secretario General de ARI-València declara que si no hay participación es imposible que haya integración. “Por ejemplo, nosotros no nos vamos a integrar nunca con España 2000″, añade. Precisamente el auge de la extrema derecha en Europa, con casos como el de Austria, Grecia, Alemania o Francia, es un tema de actualidad. Para algunos españoles que han sido preguntados, ya existen en España partidos políticos que aglutinan el voto de la ultraderecha. Esta situación provoca que exista un racismo encubierto e implícito en la sociedad española, un racismo que está convirtiéndose en algo estructural.

La doble dificultad de la mujer inmigrante

La Kellys manifestándose en contra de la precariedad salarial (Fuente: Eldiario.es)

“A mí, como mujer, inmigrante latina y arquitecta, un trabajo tradicionalmente de hombres, me ha resultado mucho más difícil adquirir cierto estatus social en este país, ya que, aparte de haber cierto racismo en España, también existe un arraigado machismo”, afirma la arquitecta mexicana Alejandra Sandoval. Otro problema estructural relacionado con la inmigración es la dificultad vital y de integración que tienen las mujeres latinas en nuestro país, esto dificulta aún más que los inmigrantes lleguen a integrarse en nuestra sociedad.

Integrantes de las asociaciones de inmigrantes en València de Colombia, México y Honduras en contra de la violencia machista (Fuente propia).

Pero este problema no solo existe en el ámbito social, sino también en el salarial. Un ejemplo es el caso de Las Kellys, citado por Carlos Taboada. Esta asociación es un sindicato de limpiadoras de hoteles que se manifiestan desde principios del 2016 por ser víctimas de la explotación salarial. En esta agrupación, compuesta únicamente por mujeres, también se encuentran, en su mayoría, latinoamericanas que han venido a España en busca de bienestar económico. Desde luego, hasta que existan agrupaciones como Las Kellys, no se podrá decir que hay bienestar salarial para todos los españoles, inclusive las inmigrantes.

¿Qué piensan los españoles sobre los inmigrantes?

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Diversos ciudadanos valencianos han sido preguntados sobre cuestiones relacionadas con los aspectos acerca de la inmigración citados anteriormente. Una de las conclusiones extraídas de las respuestas de los entrevistados podría ser que, pese a que el racismo no tiene tanto peso en la sociedad como lo tenía años atrás, los inmigrantes siguen siendo, en cierto modo, estigmatizados por la población autóctona. Otra posible apreciación es que la integración de los inmigrantes que viven en España es un deber tanto de los ciudadanos como de las instituciones públicas. En definitiva, en las sociedades modernas es necesaria una convivencia y una diversidad cultural a la que se puede llegar a través de la integración, o de la participación, más básicas.

América Latina

Los inmigrantes latinos y la igualdad de derechos

Cartel del Día de América en Valencia, celebrado en Los Viveros el pasado 22 de octubre.

Impulsados por la buena situación que vivía España hasta la crisis económica y las raíces culturales comunes, muchos inmigrantes decidieron venir al país en busca de mejores condiciones laborales y una vida más tranquila. En contra de lo que se podría pensar, creen que España les abrió las puertas como ningún otro país, pero reclaman la equiparación de derechos laborales y el derecho al voto.

María Valentina, presidenta de AVEC (Asocación de Venezolanos en la Comunidad Valenciana) considera que no hay un racismo a nivel social, pero sí a nivel laboral ya que se aprovechan de los inmigrantes sin papeles o de la falta de homologación de los títulos.”Mucha gente se aprovecha, pagan por debajo del sueldo, te obligan a hacer más cosas”, reitera Valentina.

El deseo de una mayor participación en la vida social del país y de forma particular en la sociedad valenciana lo demuestran día a día, pero también con encuentros como el realizado el domingo 25 de octubre con motivo del día de América. Carlos Taboada, secretario general de la ARI-València, huye del término “integración”, pues ve imposible integrarse con ciertos sectores de la sociedad por su condición racista. “Si no podemos hablar de política, no podemos hablar de integración”, afirma Taboada para pedir el derecho al voto a nivel local.

Integrantes de asociaciones de inmigrantes de México, Honduras, Uruguay, Colombia y, de forma excepcional, Senegal en el Día de América en València (Fuente propia).

Aunque algunas personas como la mexicana Alejandra Sandoval sí que consideran que en España hay más racismo que en otros lugares de Europa; otros consideran justo lo contrario. Es el caso de Pedro, dominicano en paro, que afirma que no existe el racismo, sino el clasismo. Para él, “todos provenimos de una raza”. “Ninguna persona de América latina ha sido tratada en otro país mejor que en España”, concluye Pedro.

Más de 28.000 personas provenientes de América viven hoy en València (sin contar a todos los que ostentan la doble nacionalidad) y todos coinciden en la necesidad de una mayor participación en la sociedad. No realizan reproches, incluso justifican la falta de trabajo que afecta en mayor medida a los inmigrantes; únicamente piden la igualdad de derechos.

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Entrevista a Manuel Lino

Manuel Lino: “en España existe lo que llamaríamos microracismo”

“Yo llegué a España en avión”. Quizás este testimonio desmonta la concepción que una gran parte de la sociedad española tiene sobre los inmigrantes: gente sin recursos que llega en pateras y que viene a quitarnos el trabajo y el dinero. Los motivos por los que una persona decide dejar su casa no se reducen a eso, y este es el caso de Manuel Lino Silva, abogado, consultor internacional, traductor y también presidente de AAREVA. Llegó con un visado, huyendo de la guerra civil de Angola en la que podría haber sido obligado a combatir. Por eso, decidió que la mejor opción era irse fuera a estudiar y a seguir con la vida normal que llevaba en su país.

Para Manuel, a pesar de que los españoles dicen que no hay un fuerte racismo en nuestra sociedad, “en España existe lo que llamaríamos microracismo, un racismo soterrado, escondido”. Aunque asegura que no es el mismo tipo de rechazo que los inmigrantes sufren en otros países europeos, afirma que es un racismo que molesta profundamente: “te sientas en un autobús y nadie se sienta a tu lado, posiblemente porque eres negro”. Sin embargo, nunca se ha sentido especialmente rechazado más allá de esos “microracismos”.

Manuel relaciona el racismo que uno sufre en la sociedad con la capacidad de integración del inmigrante, pero también con el grado de aceptación de la sociedad. Además, vincula de alguna forma el racismo con el clasismo: “me decían que si tenía hambre”, posiblemente también por el hecho de ser negro.

En esta entrevista, Manuel nos cuenta su experiencia en España con un relato diferente al que estamos acostumbrados cuando hablamos de inmigración.

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Escrito por ferran_antequera el nov 8 2017. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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