Bienvenidos al lado oscuro de Twitter

No es poca la gente que se pasa el día con su teléfono móvil en la mano, y un porcentaje más que respetable pasa horas y horas refrescando su cuenta de Twitter para estar al tanto de lo que le ocurre a su entorno cercano ( y también a esas celebridades que siguen en secretos desde la sombra).

En estas líneas no pretendo otra cosa que explicar que se experimenta al tener que tuitear durante una semana sobre un tema escogido al gusto del consumidor.

Son varios los estados o fases que el sujeto experimenta durante la semana, en los cuales el  individuo conoce un nuevo yo casi como de un ejercicio de introspección se tratara.

El primer factor a tener en cuenta es que en esto no estás solo, hay otros compañeros que participan en esta práctica, y sin que ellos lo sepan, colaboran a que la propia ansiedad de estar siendo evaluado se acrecente. Esto se da cuando, inconsciente de ti, ‘espías’ las cuentas de tus compañeros de aventura y compruebas que por cada tuit propio, un compañero ha escrito cinco.  Tratas de mirar todas las páginas habidas y por haber en busca de una exclusiva que tuitear. La sensación de agobio aumenta: primer estado alcanzado.

Con el paso del tiempo compruebas que los tuits fluctúan. Al final el número de tuits se equipara y experimentas el segundo estado: alivio (momentaneo, eso sí).

El tercer estado es, sin duda, el más macabro de todos. Satisfacción. El refranero español dice que ‘sarna con gusto no pica’. Después de unas 48 o 72 horas según la persona, comienzan a llegar los primeros retuits, favoritos y suscripciones de gente desconocida a tu cuenta. Comienzas a cogerle ‘gustillo’ a eso de tuitear: bienvenido al lado oscuro de Twitter.

Para cuando quieres darte cuenta llega la cuarta fase: acomodación. El Twitter ya es una parte de ti. Antes la primera pestaña que abrías en el buscador de Internet del ordenador podía ser un medio de noticias, Facebook o Youtube. Ahora sin pensar que lo haces por la práctica, abres Twitter y comienza el rock ‘n’roll.

Por último, llega  el final de la práctica y aquí cada persona experimenta sensaciones dispares. Algunos, aunque no de forma tan agresiva, aceptan que Twitter es una herramienta  para crear contenido y recibir información (o vines de gatitos). Otros experimentan una leve y modesta sensación de alivio al ver que la práctica llega a su fin. En mi caso, no voy a negar que me alegro de que llegue a su fin, pero si que he de decir que ha sido menos agobiante de lo que pensaba. El ejercicio ha sido útil, no solo sabes qué sienten ciertos administradores de cuentras de Twitter, también llegas a estar informado de algunas cosas con un interés personal bastante alto que de otra forma no habrías sabido nunca. Igual es que me he unido a ese ‘lado oscuro’ de Twitter, pero personalmente, no era usuario de esta plataforma pese a tener cuenta desde 2012, de seguro que a partir de ahora lo tendré en cuenta como una herramienta más de interacción.

Escrito por antoniolopez el dic 21 2015. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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