Un 13 de noviembre en Twitter

Fuente: Twitter

Ciento cuarenta muertos. Es la última cifra cuando escribo este artículo, las 2:00 de la mañana del sábado 14 de noviembre de 2015. La cifra de cuarenta fallecidos de la que se hablaba hace una hora ha aumentado en cien más tras la entrada de la policía en la sala Bataclan, donde los terroristas se habían atrincherado con los asistentes como rehenes.

No he venido, sin embargo, a interpretar los atentados de hoy desde una perspectiva histórica, política o económica. Ni a opinar sobre la autoría. Hay periodistas pudriéndose en el paro en este país que lo harían mucho mejor que yo. Y de esto ya se hablará, probablemente demasiado, los próximos días. No aportaría nada. En realidad vengo a hablar sobre lo que he visto y considero ya puedo opinar, porque en segundo de carrera uno ya lo ha estudiado o lo está estudiando: la cobertura informativa.

Respecto a esto, hoy, y dejo a partir de aquí respetuosamente de lado lo ocurrido, se ha producido una derrota. La del medio audiovisual tradicional en nuestro país. Twitter, y solo Twitter, ha sido el puente entre París y España. El hecho de que, ante una tragedia de semejantes proporciones, la encargada de explicar qué pasaba haya sido una red social, da una idea del patetismo en que ha caído el circo mediático español.

"Pon el emoji del corazón y el de la bandera de Francia y no les importará" - Fuente: Twitter

Tu cara me suena en Antena 3, Hermano mayor en Cuatro, Sálvame en Telecinco, Equipo de investigación en La Sexta. Y no en los primeros momentos del atentado. Esto era una hora después, cuando habían tenido tiempo más que suficiente para que una cadena de nivel nacional se movilizara de cara a cubrir un evento de estas características. En cuanto al medio público español, la 1 ofrecía una película y la 2 uno de sus documentales, pero tenían cierta disculpa al tener en el canal de noticias 24 horas el único especial al respecto. Un especial, todo sea dicho, que empañaba un gran directo con la presencia en plató de un inclasificable como Alfonso Rojo, que no tardó cinco minutos en defender que “hay religiones que merecen menos respeto que otras”.

Reducción de plantillas, becarios a mansalva, falta de presupuesto… Podemos buscar la razón donde sea, pero el hecho es que el ciudadano español debía esta noche apañárselas por sí mismo y discernir en Twitter qué creía y qué ignoraba, en medio del lodazal de cuentas que querían aportar algo, ya fuera información o desinformación. Incluso por parte de las cuentas de los propios medios. ¿Ejemplos? El incendio en Calais, el Empire State con los colores de la bandera francesa, el apagón de la Torre Eiffel en señal de luto… Porque Internet es inmediatez, pero sin filtros.

Cuando lo peor de dos mundos se une. ¿Es una metefichas? - Fuente: Twitter

¿Para qué están, luego, los informativos? Debían ser ese filtro. Sin embargo, han ignorado -o han decidido ignorar- este deber. El por qué de esto, sea cual sea nuestra deducción, es tan terrible como ejemplificador. Poca contrapartida económica en forma de publicidad, o simple incapacidad de interrumpir programación y ofrecer un directo. Mientras tanto, las televisiones internacionales, especialmente las norteamericanas, nos pintaban la cara con un clínic de buen periodismo.

A las 2 de la madrugada, el especial de La noche en 24 h. se despide. Quizá hoy haya sido un punto de inflexión. Quizá el ridículo en que han caído los medios audiovisuales haga que en algún lugar se encienda una bombilla. Quizá es mucho esperar. La pérdida de confianza en las televisiones ha sido, sea cual sea su respuesta a partir de ahora, notable. Hoy han sido las grandes perdedoras. Las audiencias, lenta pero inexorablemente, cambian, y están perdiendo a las que vienen.

Escrito por Adrian Gisbert el nov 14 2015. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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