El Cabanyal, de la destrucción a la rehabilitación

Irene Medina, Laura Trujillo, Mª Jesús Antón y Sara García

Mucho se ha oído hablar en los últimos años del Cabanyal, un barrio valenciano de pescadores que empezó a tomar forma en el siglo XVI. Las barracas tradicionales de esta época junto con las casas estrechas y bajas, y las edificaciones modernistas de principios del siglo XX, caracterizaban su trama, que a día de hoy aún es notable. Pero el desarrollismo de los años 60 estalló en la ciudad de Valencia, afectó a zonas del barrio y supuso un crecimiento urbano sin precedentes. El centro del Cabanyal no se vio afectado por este crecimiento a causa de la amenaza de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, aunque por otro lado, comenzó la degradación que tantos problemas ha traído desde entonces.

El Cabanyal, que nació como un pueblo de pescadores y evolucionó a lo largo del siglo XX tomando como referencia el modernismo, es uno de los barrios más característicos de Valencia actualmente, debido a su historia y a su diversidad cultural y social.

Barrio de El Cabanyal - Directe.cat

El proyecto de la ampliación de esta arteria de la capital del Turia se remonta a finales del siglo XIX, cuando el Cabanyal pasó de ser un municipio a un barrio de la ciudad. Esta unión, junto al desarrollo industrial de la urbe, evidenció la necesidad de un corredor que uniese el centro con el puerto y, entre ellos, se interponía el Cabanyal. La solución fue tajante: se ampliaría la avenida Blasco Ibáñez hasta la costa y para ello, se destruiría una zona del barrio. Desde entonces y hasta la llegada de Compromís a la alcaldía, se desató un conflicto entre el Gobierno Valenciano, decidido a seguir creciendo, y los vecinos, que se negaban a perder sus viviendas y permitir que su barrio quedase dividido en dos.

En 1996, el Partido Popular llegó a la dirección del Ayuntamiento de Valencia con mayoría absoluta, y puso en marcha el PEPRI (Plan Especial de Protección y Reforma Interior). Este consistía en un plan urbanístico para “proteger y reformar el barrio para frenar su degradación”, pero en realidad suponía la destrucción de alrededor de 1.600 viviendas y 600 edificios y atentaba contra la homologación del barrio como Bien de Interés Cultural. Además, el proyecto ha supuesto una evidente degeneración social, económica y urbanística de la zona.
El gobierno de Rita Barberá intentó llevar el proyecto a cabo por todos los medios, y llegó a demoler numerosos edificios, pero los impedimentos judiciales propiciaron que este no llegara a su fin antes de la salida del PP del Consistorio.

Foto aérea de El Cabanyal - El País

Giro de 180º en el Cabanyal

Tras las elecciones del 24 de mayo, los valencianos dejaron atrás 24 años de gobierno ininterrumpido del Partido Popular, mediante un acuerdo entre el PSOE, Compromís y València en Comú. Con el ascenso de Joan Ribó -diputado de Compromís- a la alcaldía de Valencia, se derogó el Plan PEPRI. Por otra parte, se decidió llevar a cabo un plan de choque respondiendo a las solicitudes de los vecinos y comerciantes, reforzando la limpieza y la seguridad del barrio del Cabanyal, tan deteriorado a lo largo de las últimas décadas. El Gobierno local aprobó una normativa temporal para rehabilitar el barrio en el transcurso hacia un nuevo Plan Urbanístico que conserve el patrimonio histórico y artístico del barrio y que surja de la participación pública.

Del 5 al 14 de agosto se llevó a cabo el concurso público, que decidiría el destino del barrio y cuyo presupuesto era de 30.000 €. Este fue impulsado por la fundación municipal Inndea y criticado por diversas fuerzas políticas y grupos de arquitectos, debido a la dificultad para diseñar un plan en tan solo diez días. La propuesta Va Cabanyal!, liderada por el arquitecto Carmel Gradolí, fue la seleccionada entre las 16 participantes en el concurso, ya que según ha explicado Jordi Peris –vicepresidente de Inndea y concejal de Innovación y Gestión del Conocimiento de València en Comú–, es la que “mejor se ajusta a las necesidades del concurso ya que plantea la estrategia con la visión integral más completa”. Gradolí será el encargado de presentar el proyecto del barrio que optará a los fondos europeos de desarrollo urbano sostenible del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Según declaró el arquitecto Gradolí, en una entrevista que nos concedió, la propuesta Va Cabanyal! no es solamente un plan de rehabilitación, sino una estrategia integral que contemplará: rehabilitación, intervenciones culturales, sociales y económicas. El principal objetivo es que el barrio se “normalice” y se integre en el resto de la ciudad de Valencia, manteniendo para ello a los vecinos actuales y trayendo a nueva población, pero sin cambiar su estructura social -caracterizada por su gran variedad social y cultural- . Además, a diferencia del urbanismo tradicional, este plan pretende contar con la participación ciudadana a través de la recogida de propuestas, para que el resultado responda a las necesidades de la población.

Buzón de ideas y sugerencias del plan Va Cabanyal! - Fuente propia

Uno de los problemas que preocupan a los vecinos del barrio con el nuevo plan de rehabilitación es la gentrifricación, como pasó en el barrio de Ruzafa. Desde los diversos colectivos temen que con la progresiva renovación del barrio -actualmente deteriorado- se produzca un proceso de transformación urbana donde la población originaria del Cabanyal sea desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo. Gradolí defiende que hay diversas opciones para evitar este proceso como “pacificar el tráfico”, evitando que haya un tráfico de paso a través del barrio o mediante la concentración de la actividad comercial en grandes travesías. Sin embargo, el arquitecto destaca que no se puede predecir la dinámica que cogerá el barrio en los próximos años.

Por otra parte, Vicente Gallart, el arquitecto que a finales de septiembre se convirtió en el gerente de la Sociedad Cabanyal-Canyamelar, afirmó en una entrevista que le realizamos que se va a delimitar el Área de Renovación y Regeneración Urbana (ARRU) en el Cabanyal, es decir, una zona que va a recibir ayudas por parte del Ministerio de Fomento, las cuales podrían verse incrementadas por otras de la Generalitat Valenciana, ambas con una duración limitada. Para que los vecinos sean receptores de estas ayudas no es necesario ningún requisito, ya que “ser propietario de una vivienda te hace merecedor de poder recibir unas ayudas” y “los 250 propietarios que lleguen antes van a ser los que consigan el dinero, ya que no hay ningún criterio específico”. Las ayudas no se concentran en una zona específica del Cabanyal, sino que es para todo el barrio “desde Serrería hasta el paseo marítimo y desde Tarongers hasta Francisco Cubells”. En realidad, sería más lógico que las ayudas se proporcionaran a aquellos propietarios cuyas casas están más deterioradas y necesitan la rehabilitación, en lugar de que cualquier persona pueda ser receptor de estas sin ningún criterio. Gallart confirma este punto de vista afirmando que “hace falta introducir un plan con más profundidad”, no únicamente los 250 primeros, y que sea “un plan más estable, con una perspectiva de 4 años”.

Después de tantos años de paralización y de degradación en el barrio, el Cabanyal afronta ahora una nueva etapa donde prima la incertidumbre entre la población, pero al mismo tiempo la ilusión ante este nuevo proyecto, en el que se busca un resultado que tenga en cuenta las necesidades de la ciudadanía. Los próximos meses serán decisivos, ya que marcarán el futuro del barrio y de sus habitantes, al mismo tiempo que mostrarán la eficacia de Va Cabanyal! e influirá en el aumento o disminución de la confianza de los ciudadanos en el nuevo gobierno de Compromís.

Cronología
DÉCADA DE 1980: Se retoman las negociaciones para ampliar la avenida de Blasco Ibáñez con la intención de mejorar la comunicación del centro con el puerto de Valencia. Los vecinos del Cabanyal retoman las protestas ante el plan, argumentando que el barrio quedará parido el dos.
1991: El PSOE se compromete en su programa electoral a “prolongar” la avenida de Blasco Ibáñez para crear el Paseo del Mar hasta el paseo marítimo a través del barrio del Cabanyal.
1995: El Ateneo Marítimo, casa rural del barrio del Cabanyal-Canyamelar, se llena de vecinos en un debate sobre la prolongación de Blasco Ibáñez. Protestan por el supuesto derrumbe de entre 400 a 900 viviendas del barrio y la división de este en dos bloques separados por la avenida.
1997: Los grupos políticos del Ayuntamiento de Valencia tienen casi decidido la no prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar, y en caso de hacerlo, esta no mantendría la anchura de 100 metros del resto de su tramo, sino que sería de un máximo de 50 metros, y no se haría en línea recta, sino quebrada hacia el Norte.
1998: Se crea la plataforma Salvem El Cabanyal-Canyamelar, que recoge las inquietudes de los vecinos y simpatizantes del barrio ‒en situación de abandono urbano, económico y social‒. El Ayuntamiento de Valencia en manos del PP aprueba el planteamiento de la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez, con un presupuesto de unos 9.000 millones de pesetas. La plataforma Salvem el Cabanyal-Canyamelar organiza varias manifestaciones en contra de la medida con bastante existo. Les Corts aprueban la Propuesta de Resolución presentada por EU, que insta al Gobierno Valenciano a declarar el barrio de El Cabanyal como Bien de Interés Cultural.
1999: El proyecto es aprobado por el pleno a principios de año. La oposición propone al PP un plan alternativo de rehabilitación del barrio de El Cabanyal, que evita la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. El presupuesto para el plan de El Cabanyal se amplia y pasa a ser de unos 26.740 millones de pesetas ante los 9.000 millones que se iban a invertir anteriormente . El ayuntamiento abre una oficina municipal de información (Aumsa) sobre el plan y las medidas. El PSOE presenta ante el Parlamento Español su defensa por la conservación de El Cabanyal.
2000: En verano se inician las obras para las que serían las futuras viviendas de los afectados por la prolongación de Blasco Ibáñez, pero acaban siendo utilizadas con otros fines. En septiembre, el juzgado número 17 de Valencia admite a trámite una querella contra la directora de Patrimonio, presentada por la plataforma Salvem El Cabanyal, por presunta prevaricación.
2001: La Generalitat Valenciana autoriza el plan. Un mes después, la Conselleria de Cultura resuelve los últimos informes sobre el plan presentados por el ayuntamiento y da vía libre a la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez. El Ayuntamiento aprueba definitivamente el plan los votos a favor del PP, que posee la mayoría absoluta en les Corts.
2002: El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana considera las reivindicaciones de la plataforma Salvem El Cabanyal, que denuncia el proyecto por incurrir en una zona declarada Bien de Interés Cultural. El proyecto queda suspendido y a finales de enero se paralizan las expropiaciones para prolongar Blasco Ibáñez.
2003: La Plataforma Salvem el Cabanyal plantea una huelga de hambre en Suiza para concienciar a los organizadores de la Copa América de la situación del barrio, como forma de presión para la Administración ‒decidida a seguir con el plan con mayor celeridad a partir de la reforma de la ley de Patrimonio‒ debido a la celebración de la competición en el puerto de la ciudad.
2004: El Ayuntamiento de Valencia presenta un recurso para levantar la suspensión de la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez ante el Tribunal Supremo, pero este es rechazado. El PP aprueba la modificación de la ley de Patrimonio, de nuevo recurriendo a la mayoría absoluta, y a continuación, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana aprueba la prolongación. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid apremia al Ministerio de Educación y Cultura a destapar un posible expolio en el plan de reforma.
2005: El derribo de edificios fuera de la zona BIC (Bien de Interés Cultural) del Cabanyal en paralizado por primera vez. El Tribunal Supremo admite el recurso contra el fallo del Tribunal Superior de Justicia que permite la ampliación de Blasco Ibáñez. El consistorio continua con el plan, y la plataforma ‘Salvem’ se ve obligada a recurrir los derribos uno a uno.
2007: Se evita el derribo de diez edificios afectados por la prolongación de Blasco Ibáñez.
2008: A comienzos de año, el Tribunal Supremo desestima las alegaciones del ayuntamiento sobre el plan de El Cabanyal, pero a finales de año, este mismo rechaza los recursos de la plataforma ‘Salvem’ y de las asociaciones de vecinos y autoriza la demolición de alrededor de 1.600 viviendas para la prolongación de Blasco Ibáñez.
2009: El Tribunal Supremo vuelve a reabrir el caso para revisar la legalidad de la prolongación y remite al ministerio de Cultura la decisión sobre si hay o no expolio en El Cabanyal.
2010: El ministerio de Cultura paraliza las das demoliciones en el Cabanyal por expolio. El Ayuntamiento de Valencia recurre la orden, pero más tarde, esta es ratificada por el Tribunal Constitucional. El Ayuntamiento crea una ley que autoriza expresamente todas las modificaciones arquitectónicas del Plan Especial del Cabanyal y determina que estas no podrán ser paralizadas por acuerdos de otras Administraciones públicas. Los derribos dan comienzo, y se producen graves disturbios, ante los que la policía carga dos días seguidos. El Gobierno abre un expediente por la carga policial en el barrio.
2011: El Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat Valenciana presentan una querella ante el Tribunal Supremo contra Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura, por supuesta prevaricación por sus actuaciones contra el plan de El Cabanyal.
2013: El Gobierno central llega a un principio de acuerdo con el Ayuntamiento de Valencia para desbloquear el Plan Especial de Reforma Integral (PEPRI) de El Cabanyal ‒sin aceptar el expolio‒ que obliga al consistorio valenciano a seguir la ley de 2010 del Ministerio de Eduación y Cultura que obliga a paralizar los derribos en El Cabanyal. Los vecinos y asociaciones del barrio y de apoyo a este claman al Ayuntamiento que frene la degradación del barrio.
2014: El Ayuntamiento de Valencia llega a un acuerdo con el Ministerio de Cultura en manos del PP para retomar el plan Cabanyal y llevar a cabo la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez, y derogar la ley ministerial de 2010 de la socialista Ángeles González-Sinde. El Tribunal Supremo de justicia rechaza los recursos contra esta ley y sigue protegiendo el expolio. El consistorio presenta y aplica su reforma del PEPRI tras agotar la vía judicial. La oposición se opone al nuevo plan por ser “caro e ilegal” y no evitar el expolio.
2015: El plan aparece de nuevo en la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Valencia. La Comisión Europea admite la denuncia de EU contra el plan de El Cabanyal. El Ministerio de Cultura mantiene la ley de 2009 hasta la revisión de la reforma del plan. Compromís llega a la alcaldía de Valencia y acaba con el PEPRI. Se pone en marcha el Área de Renovación y Regeneración Urbana (ARRU). El proyecto sale a concurso y el arquitecto Carmel Gradolí y su proyecto ‘Va Cabanyal’ salen ganadores con un presupuesto de 13 millones de euros.
Imágenes

Entrevista Vicente Gallart

Vicent Gallart - Twitter

Entrevista a Vicent Gallart, arquitecto y vicepresidente de la Asociación de Vecinos de El Cabanyal-Canyamelar.

¿En qué consiste el Área de Renovación y Regeneración Urbana (ARRU)?
Es una zona del barrio que está declarada para recibir ayudas por parte del ministerio y probablemente de la Generalitat Valenciana, también.

¿Actualmente no hay ninguna ayuda?
No, en este momento no. Esto abriría una vía para recibir ayudas, es una convocatoria que hace el ministerio en el contexto del Plan Estatal de Viviendas y Rehabilitación. La posibilidad de declarar áreas de rehabilitación urbana sirve para, en esas zonas, dar unas ayudas muy concretas durante un tiempo limitado.

¿Las ayudas irán dirigidas a los vecinos?
Sí, a los vecinos y también a la administración. Las propiedades que sean públicas también recibirán ayudas. En este caso en el cual el ayuntamiento es propietario de un montón de viviendas también podría ser receptor de esas ayudas para rehabilitar viviendas públicas. O, por ejemplo, un promotor que tiene un edificio y quiere rehabilitarlo para después vender esas viviendas, también podría ser receptor de esas ayudas.

¿Quién emite esas ayudas?
El Ministerio de Fomento da unas ayudas, lo que pasa es que esas ayudas, digamos son las de la convocatoria, se pueden ver incrementadas con otras ayudas de la Generalitat Valenciana.

¿Qué requisitos harían falta para recibir las ayudas?
Ninguno. Ni la calle, ni el propietario, ni nada. No hacen falta requisitos para nada ni nadie. Ser propietario de una vivienda te hace merecedor de poder recibir las ayudas, indistintamente de que sean primeras residencias, sean residencia de verano, tengas unos ingresos X, no tengas ingresos… Este tipo de convocatoria tiene este perfil.

¿Entonces, teóricamente se va a aprobar este plan y se van a recibir las ayudas?
Bueno, el Ministerio lo lanza a la Generalitat Valenciana, la Generalitat lo lanza al Ayuntamiento de Valencia y este lo lanza a esta oficina (oficina de gerencia del Plan Cabanyal) y desde aquí lo tomamos y lo cumplimentamos. La solicitud para acogerse a eso se ha hecho ya, el Ayuntamiento ha dado el visto bueno a la propuesta que hemos hecho nosotros, y ahora está en el siguiente escalafón que es la Generalitat. Porque al final todo el mundo tiene que poner dinero en esto: dinero del Ministerio, de la Generalitat, del Ayuntamiento y de los propietarios. Con los propietarios no nos podemos poner de acuerdo ahora, pero sí con el Ayuntamiento que tiene que contar con esa disponibilidad de presupuestos para el año que viene y el siguiente, igual que la Generalitat. Es un compromiso que significa una aportación económica y que deben contemplarlo en los presupuestos del año que viene.

¿Se ha establecido algún plazo de respuesta?
Pues no sé si hay un plazo de respuesta por parte del Ministerio, pero yo creo que eso tiene que resolverse en el próximo mes como muy tarde, para antes de las elecciones nacionales. Entiendo que por parte del Ministerio lanzarlo ahora tiene una cierta evocación electoral, pero son las típicas cosas que se ponen en marcha antes de las elecciones, y por tanto, hay que cerrarlo antes de estas.

¿No está concentrada la ayuda en una zona concreta del cabanyal?
No, para todo el barrio. Desde Serrería hasta el Paseo Marítimo y desde Tarongers hasta Francisco Cubells.
Los 250 propietarios que lleguen antes van a ser los que consigan el dinero, ya que no hay ningún criterio específico. Si tú llegas al barrio y te compras una casa tendrías el mismo derecho que el que lleva viviendo aquí 80 años. No va a ser fácil, tenemos dos años, tienen que ser expedientes que tengan los requisitos administrativos para poder llegar, tienes que tener una licencia, etc. El dinero vas a tener que haberlo recibido antes o haberlo pedido. Todas estas cosas te las dan cuando ya lo has gastado, por eso tienes que haber cerrado tu trabajo en dos años, antes de Navidades de 2017.
Por otra parte, se contempla la construcción de 50 viviendas nuevas en los próximos dos años. Y la ayuda mínima para construir una casa será de 30.000.

¿Se plantean futuras medidas para ampliar el plan?
Ese tipo de ayudas normalmente son estatales y tienen ayudas complementarias del Gobierno Autonómico. Esto puede ser un aperitivo de lo que se supone que puede pasar en los próximos cuatro años. En principio no es la solución, pero no podemos dejarlo escapar. Sí que hay que pensar en cosas serias y con más trascendencia, con reformas más integrales de las casas, pero el hecho de que solo puedas intervenir en elementos comunes -porque, claro, no puedes intervenir en rehabilitar interiormente un edificio- hace que se quede un poco cojo el tema. Aquí hace falta introducir cosas con más profundidad y sobretodo que no sean solo para los primeros 250, sino que sea un plan más estable con una perspectiva de 4 años, para que no importe si llegues hoy o dentro de 3 años.
La intención de la Administración es administrar lo de todos y generar las condiciones para que los particulares hagan los suyo si lo ven conveniente. La Administración tampoco puede obligar a construir o rehabilitar a las propiedades privadas.
El Ayuntamiento tiene seiscientas y pico viviendas de propiedad pública en esta zona y con eso sí que tendrá que decidir qué hacer, lo cual no quiere decir que se rehabiliten todas las viviendas para después venderlas o alquilarlas. A lo mejor una parte decide venderlas en las condiciones que están para que la iniciativa privada las rehabilite. También se podrían gestionar viviendas para recursos sociales.
Desde mi punto de vista, rehabilitar para vender no sería lo más correcto por parte de la Administración, mejor para alquilar, o vender sin rehabilitar para que cada uno reconstruya a su gusto.

¿Hay en marcha algunas otras medidas no económicas, relacionadas con la seguridad ciudadana, los servicios de limpieza…?
Hay que conseguir también mejorar esas cosas (limpieza, seguridad, etc). Si no mejoramos las condiciones del entorno no conseguimos nada, eso es previo. Esto tiene que normalizarse como cualquier barrio de la ciudad de Valencia y a partir de ahí el Cabanyal se convertirá en una zona más atractiva de lo que es, que ya está empezando a serlo. A pesar de cómo está el barrio hay gente que está interesada en venir, lo que nos hace pensar que si mejora habrá más compras y todavía más gente vendrá al barrio. Entendemos que la limpieza ya se ha mejorado en los últimos meses, pero bueno, hay otras cuestiones. Desde luego, los temas de policía aquí no son muy destacables, en cuanto a seguridad ciudadana. El barrio no es inseguro en cuanto a estadísticas, pero sí que es una zona en la que se percibe inseguridad. Una percepción de inseguridad que te la produce la marginalidad, las condiciones en las que vive mucha gente del barrio, etc. Hay que resolver esto para normalizar, pero como no es un tema de peligrosidad la solución no es un tema policial, es un tema que pasa por servicios sociales y más cosas en ese sentido. Luego la pregunta sería ¿integración o dispersión? Esto no puede convertirse en un gueto. Lo que ocurre en la zona es un problema de integración en la ciudad de Valencia, no hay que integrar a los colectivos en el ámbito de cuatro calles, porque no hay solución. Otra cosa es que Valencia tenga capacidad para integrar a 200 personas, gitanos rumanos, que puede haber aquí, que no la tiene. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Nos los comemos con patatas? Pues ese es el reto que tiene la ciudad, no el Cabanyal

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Escrito por saragarcia el oct 21 2015. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

1 Comentario por “El Cabanyal, de la destrucción a la rehabilitación”

  1. Santiago

    Una visión descafeinada en la que no se cita la lucha vecinal que ha realizado la Plataforma Salvem el Cabanyal durante todos esos años, y en la que tampoco se cita todos los movimientos sociales que ahora están trabajando por el futuro del barrio. Os habéis centrado en las instituciones

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