“El niño de la bicicleta” película ganadora de Cannes 2011 llega a España
La nueva película de los belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne llamada “El niño de la bicicleta” (en francés “Le gamin au vélo”) esta puesta en la programación del cine Babel en Valencia. Los últimos sesiones de esta obra ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes este año tendrán lugar hoy y mañana.
“El niño de la bicicleta” cuenta la historia de Cyril (Thomas Doret), un niño de doce años, que tiene un solo objetivo: lo de buscar su padre Guy (Jérémie Renier). Este último le dejó en un centro de acogida hasta poder resolver sus problemas de dinero. Como el niño no sabe que lo del dinero solo es un pretexto falso y que en realidad el padre le abandona fríamente, su único objetivo es escapar del centro y buscar a su padre. Por casualidad, Cyril conoce a la peluquera Samantha (Cécile De France) quien acepta encargarse de él los fines de semana. Pero Cyril deniega aceptar y responder al amor que Samantha sienta por él. Aunque lo necesitaría desesperadamente para calmar su rabia y pasar a través esta situación difícil.
El drama “El niño de la bicicleta” fue sin duda uno de los títulos más esperados del Festival de Cannes 2011. Y las esperanzas no fueron decepcionadas. Los directores belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, ganadores hasta el momento de dos Palmas de Oro (en 1999 por ‘Rosetta’ y en 2005 por ‘El niño’) ganaron el Gran Premio del Jurado en Cannes 2011.
La historia de la obra belga parece una historia conocida como se la puede ver en diferentes películas y emisiones pero la manera de mostrarlo al espectador es lo que hace esta obra muy particular. La película de los Dardennes parece ser muy honesta, pese al riesgo de crear una obra menos vistoso. La única manera de comprender lo que ocurre en el alma de Cyril que ofrecen los directores al espectator es lo de demonstrar sus acciones. La cámara siempre apunta al niño y le sigue por donde vaya. Thomas Doret no parece actuar sólo para la cámara, sino también incorporar su personaje realmente. La película es muy tranquila. Se ve al niño andando con su bicicleta por la ciudad. Los sonidos se limiten al natural, la música sólo aparece en algunos momentos específico para subrayar las emociones de los personajes.
Como no hay muchos explicaciones y sonidos artificiales es la misión y tarea del espectador de interpretar su mismo los acciones y los sentimientos de los personajes, siguiéndolos por la camera casi de manera de un reportero.
Chiara Grigolini, Claudia Weber.
La obra “El niño de la bicicleta” hace pensar a la película “Los 400 golpes” del director francés François Truffaut:
Thomas Doret (Cyril) incorpora la alma salvaje del protagonista de “Los 400 golpes” del cual toma los comportamientos anárquicos y anti-autoritarios. Pero esto pasa en los externos porque no hay los internos domésticos y familiares que se pueden ver en la obra de Truffault. Además, en Cyril encontramos el Antoine Doine (el protagonista de “Los 400 golpes”) sobre todo por la inquietud y la dificultad de hacer coincider sus necesitades afectivas con las de la gente de su alrededor. Pero como Antoine Doine esta abandonado sin esperanza, Cyril tiene una nueva posibilidad y elige a Samantha como fuente de amor y afectos. Entonces la más grande diferencia entre la película de Truffaut y lade los hermanos Dardenne es que en el drama belgo hay un encuentro entre el mundo de los adultos y el mundo de los adolescentes y niños que pone fin a este vacío que parece ser incompatible al principio.
“El niño de la bicicleta” tiene puntos en común así que puntos conflictivos con las obras anteriores de los hermanos Dardenne. En la película “Rosetta” (1999) la rabia del personaje principal se manifesta a través de un movimiento hacia delante “sobre la lucha de un personaje contra la asfixia que le provoca los límites del encuadre (fuente-à ordi)”. En la nueva obra de los directores, Cyril también incorpora una rabia inmensa pero esta vez, la rabia parece ser una carrera de bicicleta permanente hacia ninguna parte.
Además se puede confrontar la película con la obra “El silencio de Lorna” (2008) porque los comportamientos de los personajes no están justificados en ninguna manera, sino que las acciones parecen justificándose si misma por la frenesí y el caos de la vida.
Chiara Grigolini, Claudia Weber
- Cyril (Thomas Doret) y Samantha (Cécile De France)
- Los dos directores, Thomas Doret y Cécile De France al Festival de Cannes
- Cécile De France, Thomas Doret y los directores Jean-Pierre y Luc Dardenne en Cannes
- Samantha (Cécilie De France) con Cyril (Thomas Doret)
- Cyril (Thomas Doret) con su padre Guy (Jérémie Renier)
- El cartel oficial de la película
- Thomas Doret incorporando Cyril con su bicicleta
- Samantha (Cécile De France) y Cyril (Thomas Doret)
Ficha técnica
- Director: Jean-Pierre Dardenne, , Luc Dardenne
- Productores:Les Films du Fleuve, Archipel 35, Lucky Red
- Guionistas: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
- Actores: Jérémie Renier, Cécile De France, Thomas Doret, Frabrizio Rongione, Egon Di Mateo
- Género:Comedia, Drama
- País: Bélgica, Francia, Italia
- Duración:90 min.
- Año: 2010
- Titulo Original: Le gamin au vélo
- Fuente: El Mundo.
¿Es un film más optimista para contrarrestar el contexto de crisis económica que vivimos?
LUC DARDENNE: Es la historia de un niño, el chaval de la bicicleta, que intenta salir del sufrimiento en el que se encuentra gracias al amor de Samantha. Quizá pueda estar relacionado a la crisis, no lo sé. En cualquier caso, nosotros no nos hemos preguntado: “Vamos a contar una historia que de algún modo termine bien porque está la crisis.” No, pero efectivamente, cuando hay crisis aparecen comedias, los musicales… Es posible, pero no estaba en nuestra mente.
¿Conmover al espectador sin recurrir al melodrama es una de las claves de su éxito?
JEAN-PIERRE DARDENNE: Responder a eso es difícil, porque eso querría decir que somos muy conscientes de ello y que estamos haciendo una estrategia de marketing. El problema no es ese. Pero es verdad que también esta película es nuestro leitmotiv de intentar ser lo más sencillos posible. Y de que además podamos contemplar a este chico.
Se guían por unas constantes firmes a la hora de hacer cine. ¿Cuestión de principios o simplemente es su forma de realizarlo?
L. D.: Hay que creer que tenemos algunas obsesiones. Porque hace ya unos cuantos años que trabajamos y hacemos películas, pero creo que cuando hacemos un film volvemos, conscientemente, siempre a cero. Y cuando nos ponemos a escribir no nos decimos: “Ah, sí, vamos a poner el bosque, la ciudad…”. Hay cosas que vuelven, y ahí está, llega el momento en que hay que tener cuidado, hay riesgo de repetirse. Y, al mismo tiempo, tampoco hay que tener miedo de que vuelvan algunas cosas, porque es lo que eres, haces la película que haces, y tampoco hay que tener miedo de eso. Es algo complicado.
Y a la vez, ahora encontramos algunos cambios con respecto a anteriores trabajos. ¿Significa que tienen ganas de seguir innovando y de sorprender?
J-P.D.: No sé si sorprenderemos, pero eso espero. Siempre hay que ser estimulante. En el mundo del cine nunca antes habíamos trabajado con actores conocidos, y ahora lo hemos intentado, y ya veremos. ¿La música? Antes no le habíamos encontrado su sitio, y aquí hemos encontrado un lugar para la música. Intentémoslo y después ya veremos. Pero eso no quiere decir que en nuestra próxima película sólo habrá actrices cada vez más conocidas, y solamente música. Quizá una comedia musical entonces… Ya veremos.
¿De dónde surge la historia centrada en un joven abandonado por su padre que encuentra el cariño de una desconocida?
L. D.: Al principio hay dos cosas que están en el nacimiento de la historia: un joven japonés que había sido abandonado por su padre, cuya historia nos contaron en Tokyo; y una mujer médico que era un personaje de otro guion en el que trabajábamos. Y como eso no funcionaba, nos dijimos: “Oye, quizá el chaval japonés, en vez contar solamente la historia de su sufrimiento, podríamos contar también gracias a esta mujer, que se encontrarán, la historia de su remedio, su sosiego, la forma de salir”.
Cécile de France puede considerarse como su primera “star”. ¿Por qué su personaje, Samantha, pasó de ser médico a peluquera?
L. D.: Entonces, nos dijimos: “La mujer médico es algo demasiado grande, simbólico (porque el médico ya es alguien que alivia el sufrimiento, que salva de la muerte)”. Después nos hemos dicho de nuevo: “Vamos a elegir a alguien que viva en el mismo barrio como un médico, entonces podría haber sido una dependienta o quiosquera.” Pero hemos elegido una peluquera porque sí, porque nos gustan las peluqueras.
El joven Thomas Doret es la gran revelación de la película, elegido entre cientos de chavales en un cásting. ¿Qué buscaban de él y qué les ha dado?
J-P.D.: Le hacíamos hacer a todos los candidatos una prueba de la primera escena de la película. Y había un teléfono, y tenían que esperar a que su padre respondiera, y esperar impacientemente a escuchar la voz del padre. Es todo lo que dijimos, y grabamos. Y cuando filmamos a Thomas, y le vimos, tuvimos el sentimiento de alguien que acaba de coger el teléfono, y lo hizo con una intensidad tan grande que pensamos que podría interpretar el papel de Cyril. Después comenzamos a repetir con él 45 días antes del rodaje.
¿Son conscientes de haber creado “escuela” o, al menos, una cierta tendencia en el cine social?
L. D.: Es verdad que no está bien que haya cineastas que copien, lo que tienen es que robarnos, eso sí. Tomemos esto de los Dardenne, como nosotros hemos hecho con Kieslowski, Pialat, Rossellini… Hemos intentado comprenderlos, y eso está bien. Pero no se trata sólo de robar, ni de dejarlo en el estado en el que lo hemos tomado, hay que reinventarlo, hay que introducirlo en tu universo, en tu forma de filmar, a tu carácter, y eso es algo nuevo. Entonces es un robo justificable, pero el que copia por copiar es aquel que quiere un efecto.
Nosotros no hacemos efectos, si la cámara se mueve de cierta manera, no es para hacer un efecto de movimiento. No decimos vamos a mover la cámara para dar un sentimiento, al contrario, hay que ver cuándo los cuerpos se tocan y cuándo están fijos. Hay que elegir por qué se mueven y por qué no, por qué se hace un movimiento y por qué otro. Si eso no lo siente el que te copia, desgraciadamente copiará mal y no hará una buena película.
¿Un Festival como el 4+1 es el sitio ideal para las películas que no encuentran distribución en salas comerciales?
J-P.D.: Es una lástima que los festivales se conviertan cada vez más en lugares donde sólo se pueden ver películas que no se podrán ver en otro momento. Eso es una lástima, porque quiere decir que no hay suficientes salas para albergar a estas películas; y eso quizás puede decir también que cada vez hay menos distribuidores dispuestos a tomar riesgos por ese tipo de películas. Pero quizás también a los que van a ver esas películas les hacen pagar demasiado caro, y a su vez el distribuidor sabe que no le va a ir demasiado bien.
¿Es culpa de todos, entonces, que algunas películas no encuentren al público, o solamente de unos pocos?
J-P.D.: Creo que el cine ha sido tomado por una especie de “locura por la pasta”, que todo el sector del cine está confundido, y no solamente el mainstream. Hemos inflado demasiado el precio de muchas películas, y a las personas que están de verdad en la distribución les cuesta demasiado en comparación a lo que les va a reportar con el público, y entonces no las compran. Mientras que si el precio fuera más bajo, quizás sí lo harían. El dinero ha movido demasiado las cosas. Hace falta que esté ahí, pero no con tanta importancia.
Fuente: http://www.fotogramas.es/Peliculas/El-nino-de-la-bicicleta/Luc-Dardenne-Tenemos-varias-obsesiones
www.altrenotizie.org/cinema/4122-il-ragazzo-con-la-bicicletta.html
http://www.vivirelcine.com/estrenos/critica-el-nino-de-bicicleta-de-hermanos-dardenne-1007.htm









