Solidaridad en crisis
El Índice de Pobreza Relativa ha aumentado en España en 2,5 puntos por efecto de la crisis económica . Por ello, nos planteamos, ahora más que nunca, cómo pueden las ONGs ayudar a los que viven en condiciones precarias, sin empleo, sin poder mantener a su familia y sin sentirse parte de la sociedad.
Hemos enfocado nuestro reportaje hacia esas asociaciones sin ánimo de lucro que luchan cada día por salvaguardar los derechos humanos y conseguir insertar en la sociedad a aquellos que prácticamente no tienen nada.
En el último año, la crisis económica ha llevado al Gobierno de Rodríguez Zapatero a realizar unos desafortunados recortes en el sector de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), lo que ha disgustado en gran medida a ONGs como Intermón Oxfam, que en seguida se han movilizado para que se replantee la aplicación de estos recortes.
Todo esto no ha impedido que las organizaciones de caridad sigan ofreciendo sus servicios, ya que cada vez son más, teniendo en cuenta la situación económica actual, los que reclaman su ayuda.
Nos hemos querido centrar en las organizaciones que actúan dentro de la provincia de Valencia, tales como Casa Caridad o Cáritas. En ellas, el factor humano ha sido muy importante, el voluntariado es el motor de cada una de ellas, demostrando así, que la falta de financiación no es un impedimento para su labor.
Los inmigrantes son uno de los grupos más vulnerables a la situación actual. Muchos ya se han ido mediante algunos programas, como el de Retorno Voluntario, pero otros aún continúan en nuestro país, ya que esperan que pueda cambiar su suerte.
ACCEM es una organización que trabaja con refugiados e inmigrantes en España, promoviendo la inserción social y la igualdad de derechos y deberes de todas las personas independientemente de su origen, sexo, raza, religión o grupo social.
Es importante subrayar la labor realizada desde Accem haciendo propuestas de mejora del Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, tras su reforma por Ley Orgánica 2/2009. Accem coordinó los trabajos para la elaboración del Dictamen del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes sobre el borrador del Reglamento, desde la Comisión Jurídica que preside en este espacio, antes de su aprobación definitiva.
En materia de asilo, el año 2010 estuvo marcado por el convenio firmado por Accem, CEAR y Cruz Roja Española con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para la acogida de los excarcelados por el régimen cubano y sus familiares. La acogida se materializó a través de los acuerdos que estas entidades mantienen con el Ministerio de Trabajo e Inmigración para la atención a personas solicitantes de asilo y bajo protección internacional.
La protección internacional continúa siendo un reto vigente para dichas sociedades. Accem incidió durante 2010 en este aspecto a través de diferentes iniciativas como la presentación pública del libro “25 años de la Ley de Asilo”, editado por esta entidad y que recorre la trayectoria en España del derecho de asilo; o como la organización junto con otras entidades de una serie de seminarios en Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia dedicados a reflexionar sobre la situación de la protección internacional en la Unión Europea (UE), coincidiendo con la presidencia española de la UE durante el primer semestre del año.
2010 fue también un año en el que se dieron pasos para la vertebración de las entidades del Tercer Sector en torno a una confederación. El crecimiento experimentado en los últimos años por el sector y la aparición de nuevas necesidades exigen avances en esta dirección para afrontar los retos de futuro.
PROGRAMAS
Acogida
Accem cuenta con importantes recursos de acogida a personas refugiadas e inmigrantes. Los centros de acogida están destinados a personas y familias que se encuentran en situación vulnerable, con recursos dirigidos a colectivos específicos. La atención que se proporciona a estas personas es integral y personalizada, enfocándose la intervención hacia todos los niveles importantes en el proceso de integración social.
Atención directa
Los programas de Atención Directa constituyen la base de nuestro trabajo diario con las personas refugiadas e inmigrantes. A través de estos dispositivos, conocemos y atendemos las necesidades de nuestros usuarios. El contacto personal y el trato individualizado son imprescindibles para proporcionar una atención de calidad.
Formación
La formación es una de las bases en el trabajo cotidiano de Accem para la inserción social del colectivo migrante. Gracias a la formación adquirida aumentan las posibilidades de encontrar un empleo, piedra angular en el proceso de integración social de refugiados e inmigrantes. Accem cuenta con una importante oferta formativa, adaptada a las necesidades de las personas. No acaba aquí la tarea, pues también existen dispositivos formativos destinados a trabajadores y técnicos de Accem, así como al personal voluntario.
Inserción socio-laboral
Accem apuesta por el empleo como vía más fiable y efectiva para la integración social de las personas migrantes. Existen numerosos dispositivos orientados a tal fin, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico y local. La metodología de Accem en este área de trabajo siempre parte de la elaboración de itinerarios integrales e individualizados de inserción sociolaboral, y tiene en cuenta la situación del mercado de trabajo y las necesidades de desarrollo local de cada territorio.
Participación y movilización
En este área de actuación se incluyen aquellos programas dirigidos a impulsar la movilización social y la participación ciudadana, así como a sensibilizar sobre todos los aspectos que tienen que ver con la realidad del refugio y las migraciones. El trabajo se dirige tanto a la población migrante como a la autóctona. Se desarrolla asimismo una importante labor de documentación, análisis y difusión de información relevante en la materia.
DECLARACIONES DE EMPAR GUERRERO VALVERDE – RESPONSABLE DE ACCEM EN EL TERRITORIO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA
“ACCEM es una asociación sin ánimo de lucro desde la que queremos ayudar a los inmigrantes y a personas refugiadas para que tengan una vida más digna y puedan obtener un trabajo.
Tenemos varios programas de reinserción social y laboral, precedidos por un programa de formación que aumenta sus posibilidades de encontrar empleo, programas de acogida en el que personas en condiciones precarias son atendidas personalmente por nuestros trabajadores y voluntarios, y programas de movilización social para que los ciudadanos se conciencien y se sensibilicen con respecto a la situación de las personas que viven en la miseria.
Cada vez vienen más voluntarios. Estamos muy agradecidos porque es muy satisfactorio ver cómo la gente viene con el ánimo de ayudar y hacer que la vida de muchas personas sea digna y feliz.
El ambiente es de participación y todo colaborador de ACCEM se vuelca para que ninguna persona quede sin atención. Por ejemplo, hay una serie de refugiados, principalmente son los que llegan nuevos, que tienen asignado un voluntario que vela por ellos, por así decirlo.
Todos ayudamos a que los objetivos se cumplan con transparencia y buscamos la justicia y el compromiso social, y siempre protegiendo la diversidad y la interculturalidad.
En cuanto a los programas, tenemos increíbles ayudantes y colaboradores que, por ejemplo en la Comunidad Valenciana, están ayudando a mantener el proyecto EMORGA, de inserción socio-laboral, el proyecto de Solidaridad en el Aula o el proyecto de Educación compensatoria para hijos de inmigrantes, que son por ahora los programas más importantes con los que contamos.”
Casa Caridad Valecia es la ONG del pueblo valenciano, fundada en 1906 por el entonces alcalde de valencia José Sanchís Bergón, con el fin de erradicar la mendicidad en las calles de la ciudad. Está bajo el protectorado del Ayuntamiento de Valencia, recayendo la Presidencia de Honor en el alcalde o alcaldesa de la ciudad, y es totalmente privada, independiente y plural, sin ninguna connotación política o religiosa.
Entre los diversos servicios que ofrece esta ONG se encuentra el albergue, que dispone de 70 plazas y ofrece alojamiento, manutención y atención psicosocial; el comedor, que ofrece unas 450 comidas al día y atiende a usuarios con distintos perfiles, desde politoxicómanos hasta familias pobres; y el centro de día, que está concebido con el objetivo de constituir un espacio de encuentro y convivencia para las personas sin hogar o con vivienda precaria. En él se ofrecen hasta once talleres con contenidos educativos, culturales y recreativos.
También cuentan con un programa de salud e higiene que tiene ocho duchas, lavandería, peluquería y botiquín para atender las necesidades de higiene más básicas de los usuarios y paliar el deterioro externo de éstas; con un programa de búsqueda de vivienda; con módulo de convalecientes en el que se encargan de cuidar a personas que acaban de salir del hospital y no tienen a nadie que se encargue de ellos; con un ropero, y con un programa de escuela infantil al que acuden aquellos niños de entre uno y tres años cuyos padres carecen de recursos.
En el área de trabajo social, formada por un equipo de 18 profesionales entre los que se encuentran psicólogos, trabajadores sociales y educadores, se encargan del servicio de acogida y de realizar las entrevistas y seguimientos de los nuevos usuarios del centro. La cifra de voluntarios que acuden a ayudar a Casa Caridad supera los 170 actualmente.
Las fuentes de financiación de Casa Caridad llegan, en la mayor parte -un 65%- de socios y donaciones, el resto procede de campañas solidarias, de empresas, que solicitan a cambio publicidad y de la firma de Convenios de Colaboración con diversas entidades como la Generalitat Valenciana, a través de su consellería de Bienestar Social. El coste diario de la manutención del centro asciende a 7.234 euros.
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La Casa Nueva es una asociación que consta de un centro de acogida para hombres inmigrantes del África Negra (Mali, Mauritania, Senegal, Costa de Marfil…) creado por voluntarios en Sagunto (Camp de Morvedre) en 2005.
El centro tiene capacidad para acoger a 80 personas y cuenta con dormitorios, duchas, aseos, comedor, sala de estudio y cocina. Su objetivo es acoger a los que necesitan ayuda, y ofrecerles una estancia digna. El albergue se financia a base de donaciones y subvenciones, por parte de los voluntarios y la Generalitat Valenciana.
Su creación se llevó a cabo durante el boom de la llegada de inmigrantes a España. Valencia, como también lo era Sagunto, era uno de los destinos favoritos durante la temporada de recogida de la naranja. Algunos ciudadanos decidieron hacer algo, y encontraron un terreno inutilizado, cuyo propietario cedió con el fin de acoger a los subsaharianos.
Actualmente cuenta con un gestor permanente que se encarga de gestionar la limpieza, las comidas, mantenimiento, apoyar si fuera posible a alguno de los residentes, informar a los interesados en establecerse en el centro, y dar billetes a aquellos que deseen viajar a buscar trabajo.
La asociación reparte enseres y recursos básicos, como leche, agua, aceite y a veces tomate, ya que cada uno de ellos se intenta apañar con el dinero que gana para sus cosas. La mayoría de ellos son temporeros, vienen a Valencia durante la temporada de recogida de naranja, a Lérida durante la manzana, a Jaén en la oliva… y los que no encuentran trabajo buscan caracoles para después venderlos.
Ellos se organizan por países, de hecho, la cocina tiene un fogón para cada país aproximadamente, ya que según uno de los residentes “África es muy grande y tenemos culturas muy diferentes”. La asociación ha acotado por cultura, a los inmigrantes del África Subsahariana, con el fin, según el gestor del centro, evitar conflictos surgidos entre culturas.
La Asociación realiza diferentes proyectos para integración socio-cultural de las personas inmigrantes en nuestra sociedad y fomentar la sensibilización de ésta respecto a la realidad global, y así, como dice en su blog, “incentivar la creación de un mundo más justo”.
Los voluntarios se esfuerzan en motivarles a aprender castellano, porque según Alex (gestor), “es lo básico para que pueden integrarse”. De hecho, muchos de ellos van a la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Sagunto a aprender castellano para extranjeros, y a la Escuela Para Adultos (EPA). Además, todos ellos tienen la opción de ir los miércoles a aprender inglés al Colegio Adventista de Sagunto y a algunos cursos que imparte el Ayuntamiento, de agricultura ecológica, jardinería… “Porque siempre es bueno tener certificados para conseguir los papeles”, dice Alex.
En La Casa Nueva se está intentando empezar un proyecto de charlas los domingos entre los subsaharianos y los voluntarios “porque está bien para ellos, para el intercambio de culturas, y así aprenden castellano”. Los residentes también han formado un equipo de futbol 7 en la liga de Carrefour, de hecho la ganaron el año pasado.
Hasta hace dos años se hace una fiesta africana donde los residentes bailan y tocan instrumentos de su país de origen, además, preparan comidas típicas para los que acuden. Este año se realizará el Festival de La Casa Nueva por todo lo grande en Sagunto. El año pasado se concertaron charlas de sensibilización en colegios e institutos, donde los voluntarios explicaron en que consiste la asociación y algunos chicos contaron su situación.
Cáritas Diocesana valenciana es una ONG de Valencia vinculada a la Iglesia que desde hace más de 50 años trabaja para ayudar a los más necesitados. Su decreto de creación formal lleva la fecha de diciembre de 1961, pero la vida y actividad de Cáritas es anterior a esta fecha, al amparo de la Iglesia, preocupada en todo momento por los problemas de pobreza y marginación de la sociedad valenciana. Cáritas Valencia está formada por 400 parroquias de la provincia de Valencia, de las cuales noventa son de pueblos del norte de la provincia de Alicante, cuya sede central es Cáritas Diocesana.
A la Diócesis central acuden aquellas personas necesitadas que por cualquier razón no han podido recibir ayuda en la parroquia que les correspondía. La primera acción que realizan es el servicio de acogida en el que mediante una entrevista comprueban si esa persona necesita ayuda y que tipo de ayuda, a partir de ahí pueden ser derivados a diversos proyectos.
Entre los servicios que ofrece Cáritas encontramos un programa de inmigrantes en el que se les ayuda con la regulación de los papeles y se les ofrece una vivienda de acogida para que puedan vivir los primeros meses desde su llegada; un programa de empleo en el que se da formación sobre todo a inmigrantes; un servicio de acogida o un programa de atención a mujeres prostituidas.
Otro de los servicios de los que disponen que es de gran importancia es el programa de personas sin hogar destinado a aquel colectivo que vive en la calle y no quiere abandonar esta situación. Lo que hacen es acompañarlos y llevarles comida para que no se sientan abandonados. Si en algún momento ellos quieren dejar esa situación los voluntarios les ayudan en lo que necesiten, ya sea acudir a un albergue, realizar trámites como el DNI o retomar lazos con la familia. Además podrán acudir al centro socio-ocupacional donde se les enseña habilidades sociales y un trabajo.
En Cáritas no disponen de comedor social sin embargo tienen un sistema para ofrecer comida llamado “Economato” mediante el cual, aquellos que necesiten alimentos puedan ir a esta especie de mercado y comprar a muy bajo precio lo que necesiten.
Los voluntarios representan el 98% de las personas que trabajan en Cáritas, en 2010 contó con más de 3.800 voluntarios. Por lo tanto, sólo un 2% de los empleados de Cáritas cobra por su labor. En los departamentos de gestión, administración y dirección suele haber un voluntario y una persona contratada, por ejemplo, la directora de la diócesis es voluntaria y la secretaria general está contratada. Las fuentes de financiación de Cáritas provienen principalmente de donaciones tanto de particulares como de empresas, pero también provienen de la financiación pública que en los últimos años se ha ido reduciendo.
Spot de Cáritas ante la crisis
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La Conferencia Diplomática de 1864 aprobó un marco jurídico que sentó los fines fundamentales de la Cruz Roja: la acción efectiva de socorro a los heridos, los vehículos y personal sanitario que deberían ser considerados y respetados como neutrales y, por tanto, protegidos en los conflictos bélicos.
En 1921, el Comité Internacional de la Cruz Roja adoptó cuatro principios: Caridad, Universalidad, Independencia e Imparcialidad. En 1964, la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja adoptó estos principios a los que sumó otros tres. Pero fue en Viena y en el año 65 en la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja cuando se definieron y aprobaron los Principios Fundamentales actualmente en vigor: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Unidad y Universalidad.
Los Principios Fundamentales son el Código de Conducta e Ideario del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, constituyen las señas de identidad de la Institución en todos los ámbitos y niveles de actuación.
Voluntariado
La fuerza de Cruz Roja radica en sus voluntarios: son ellos quienes actúan para que las personas mayores se sientan lo menos aisladas posible, atienden a las víctimas de accidentes y participan en rescates, educan a jóvenes en valores, juegan con niños enfermos en centros hospitalarios, colaboran en la inserción social de personas inmigrantes, participan en programas de atención a mujeres víctimas de violencia doméstica, etc., en definitiva, luchan por una sociedad más justa y solidaria.
Empleo
En Cruz Roja trabajamos para promover la igualdad de oportunidades y, de esta forma, quienes se encuentran en esta situación de desventaja puedan acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones. Sólo en el año 2008, 45.665 personas han participado en alguna de nuestras iniciativas de inserción laboral, un 60% de ellas eran mujeres y 9.921 accedieron a un puesto de trabajo.
Plan de intervención en socorros y emergencias
Cruz Roja desarrolla su actividad a favor de los colectivos más vulnerables, a través de su Plan de Intervención en Socorros y Emergencias gestiona todos los recursos materiales y humanos destinados a atender a la población en casos de accidente, desastre, emergencias o posibles situaciones de riesgo.
El plan aglutina las actividades organizadas en torno a los proyectos de Cruz Roja en favor de las personas y de su medio ambiente como expresión de su política de preparación ante los desastres e intervención en emergencias o crisis.
El Plan de Intervención en Socorros y Emergencias se organiza en torno a tres programas:
Programa: Intervención en emergencias – Programa: Cobertura a actos de riesgo previsible – Programa: Salvamento Marítimo.
Entrevista
Pudimos hablar con el coordinador provincial de Cruz Roja Valencia, Fernando Esteve Peiro, y nos contestó a las preguntas que le planteamos sobre la situación actual de la ONG en estos tiempos de crisis. Nuestra entrevista se centró en los tres puntos clave que consideramos más afectaría la crisis económica: los donativos, el voluntariado y a los receptores de las ayudas.
En España se vive una profunda crisis económica, ¿se ha notado en las donaciones a la Cruz Roja?
No se ha notado en gran medida. Es gratificante ver como la gente sigue colaborando con lo que puede. Claro que encontramos casos de gente que ha disminuido su cuota o gente que ha dejado de colaborar económicamente, pero también hay gente que se une cada día a la causa de la Cruz Roja y eso es muy gratificante. Algunas personas pueden ayudar más y otras menos pero con poco que sea, es bienvenida esa ayuda.
Y en el tema del voluntariado, ¿ha afectado de alguna manera la actual situación?
En el ámbito del voluntariado se ha producido un efecto inconveniente. Mucha gente que se queda sin empleo se agobia en casa y entonces les aparece la idea de ser voluntario para simplemente “hacer algo”. Por una parte siempre es agradable que haya gente que quiera colaborar, pero por otra existen ciertas reticencias sobre la posición de esta gente. Hemos vivido muchos casos en los que se empieza con ilusión, pero cuando llega una oferta de empleo y se ponen a trabajar abandonan el voluntariado.
Esto es perjudicial para las personas a las que se les presta ayuda, sobre todo en el caso de los niños y los ancianos, se acostumbran a cierta persona y se va. Por eso es necesario tener en cuenta que esto no es una cosa temporal y que se ha de estar comprometido.
Hay tres fases básicas para convertirse en voluntario de la Cruz Roja, basadas en sesiones de información y formación. En estas tres sesiones se insiste mucho en esta necesidad. Se dice claramente que si no están seguros con la decisión no comiencen con el voluntariado.
Y, ¿han cambiado las personas a las que prestáis ayuda?
Sí, ha aparecido un nuevo perfil de usuario de Cruz Roja: personas con una situación anterior normalizada, con una situación económica segura, que con motivo de la crisis han entrado a formar parte de los colectivos atendidos por la organización humanitaria. También ha agravado la situación de las personas vulnerables que ya participaban en los programas de Intervención Social de Cruz Roja Española.
Otro aspecto que también es significativo es la vuelta de muchos inmigrantes a sus países de origen. La Cruz Roja selecciona las situaciones más precarias para prestarles ayuda a través del Programa de Retorno Voluntario que gestiona en colaboración con el Consell.
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Las ONGs subsisten en estos tiempos de crisis gracias a la solidaridad de las personas que participan en ellas, los donativos son una parte muy importante pero la labor social de los voluntarios es lo que hace de estas asociaciones imprescindibles y claves en nuestra sociedad. Los perfiles de los voluntarios son muy diferentes, los encontramos de todas las edades y condiciones, pero todos comparten un espíritu de solidaridad y satisfacción por su labor: “Siempre recibes más de lo que das”.
Beatriz Fuertes es voluntaria de la Cruz Roja desde noviembre del 2011. Trabaja en un programa relacionado con los niños, que son su pasión. Concretamente con los hijos de las mujeres presas de la cárcel de Picassent, a las que se les permite tener en la cárcel a sus hijos hasta que cumplan los tres años de edad. Nos ha contado como son las habitaciones de los niños, que están ambientadas en relación a su edad, pero que “al fin y al cabo están en la cárcel, son oscuras”. También nos cuenta con mucha ilusión que se necesitan a un par de voluntarios por niño porque no paran en todo el tiempo que están en la calle. No hay que olvidar que están encerrados durante la semana.
El día que van a la cárcel es el sábado por la mañana. Se hace una quedada de voluntarios a las 10:30 en la Casona de la Cruz Roja y se van en bus todos juntos. Después vuelven, salen a comer (normalmente un picnic) y se van a andar, a correr, a jugar… con estar en la calle a los niños les basta. La actividad acaba a las 17:30, cuando van a dejarlos otra vez a Picassent.
Beatriz siempre ha querido ayudar a las personas, es la razón por la que acudió a la Cruz Roja y por la que está estudiando Trabajo Social en la Universidad de Valencia. Afirma estar muy contenta con la ONG, en la que dice siempre están tratando de innovar en cuestiones de labor social.
Rosario trabaja como voluntaria en el departamento de acogida de Cáritas desde que se jubilara hace ya año y medio. La inquietud por ayudar a los demás cuando era trabajadora social, la impulsó a continuar su labor en Cáritas. Ya cuando trabajaba en la planta de maternidad del hospital de La Fe trataba con las difíciles situaciones de las mujeres inmigrantes. Consciente de la gran problemática social que se refleja en las dificultades de aquellos que se encuentran sin trabajo e incluso sin techo, no pudo dar la espada a los demás y ahora dedica su tiempo libre y su paciencia a escuchar a las personas que acuden a esta asociación.
Rosario destaca la entereza que se necesita para poder volver a casa sin transmitir a los tuyos la crudeza de las situaciones que vive en su voluntariado. Aunque, es imposible no implicarse debido a que cada caso es diferente y complejo. La sensibilidad por lo social es una característica de todos los voluntarios que aunque se ven afectados por las realidad que sufren los más desfavorecidos ven su labor necesaria.
Nelly, que ha participado en varias asociaciones benéficas, lleva muchos años colaborando con Cáritas y los últimos cuatro los ha pasado en el servicio de acogida. Fue la falta de ayuda por parte de los poderes estatales, políticos y económicos lo que le llevó a intentar hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudar a los demás. Según afirma, no queda otra opción si tienes conciencia social, una actitud muy presente en sus dos hijos, uno de ellos educador y la otra, trabajadora social y voluntaria en el proyecto Mas al Vent, que hace que los enfermos terminales de SIDA tengan una muerte digna rodeados de gente que les muestra su afecto.
“Es muy triste lo que pasa aquí, pero también muy real” nos comenta mientras narra las diferentes experiencias que ha tenido en otros proyectos y en la propia Cáritas. Las voluntarias no son impermeables a la realidad y muchas veces se implican más de lo que exige su tarea, si sienten que la situación lo exige.
La demanda de ayuda ya no se centra mayoritariamente en los inmigrantes, sino que está aumentando el número de españoles que acuden a Cáritas en busca de ayuda, sobre todo por la precaria situación que se deriva del impago de hipotecas.
El voluntario de Cáritas recibe unos cursos de formación obligatoria, impartidos en octubre y febrero tanto en las parroquias como en la Diócesis, en los que se explica a los futuros voluntarios cómo deben atender y escuchar a la gente, siempre dentro de unas afinidades religiosas. Cuando concluye la formación, los voluntarios son informados de todos los proyectos disponibles y se incorporan en aquel que mejor responde a sus características personales.
Respecto al servicio de acogida, las voluntarias señalan que muchas veces deben indicar a la gente que les demanda ayuda la falta de recursos y la imposibilidad de hacer frente al pago de hipotecas por parte de la organización. Cáritas sólo da ayudas para aquiler a aquellas personas que puedan seguir pagando, nunca de hipotecas pues se consideran inafrontables y una pérdida de dinero ya las familias no pueden continuar pagando y se quedan sin casa. Los albergues no son una opción para las familias que se quedan sin hogar ya que no son un entorno adecuado para los niños, ya que es un lugar de tránsito. Muchas veces, lo único que pueden hacer los voluntarios es escuchar los problemas de estas personas, acción que aunque es inmaterial les ayuda a cambiar de actitud.
Con la crisis, los mayores recortes se han producido en los fondos sociales, cuyas subvenciones quedan reducidas a la mitad o en algunos casos, se suprimen con el consecuente cierre de varios centros de acogida.
La organización intenta recaudar fondos de donde puede. De hecho, cada Navidad se realizan conciertos benéficos para aportar un dinero extra a las familias necesitadas en estas fechas. Se trata en palabras de Nelly de “dar un grito de socorro”.
Hemos podido comprobar cómo para la mejor administración de sus escasos recursos, esta organización lleva un control exhaustivo de las ayudas que reparte mediante una comunicación en red entre las distintas Cáritas parroquiales y además, reciben información continua de las novedades legislativas de mano de las abogadas del centro.
Paquita lleva 3 años de voluntaria en el comedor Casa Caridad, decidió hacerse voluntaria para poder ayudar a los demás como a ella la han ayudado, tiene un hijo con problemas y en su centro de día lo atienden voluntarios. Destaca de Casa Caridad la buena organización de la asociación que cuida hasta el más mínimo detalle, y que siempre intenta que la gente sienta que tiene un hogar. “Siempre recibes más de lo que das, la gente del comedor se convierte en tu familia”. Paquita nos cometa la complicada situación de las familias españolas que cada vez más acuden a centros como Casa Caridad para recibir ayuda y poder salir adelante. En general hay más hombre que mujeres, por un lado hay gente que vive en la calle y otro tipo de perfil más normalizado que igualmente necesita ayuda de asistencia alimentaria.
Los perfiles de los usuarios de las ONGs han ido cambiando con los años, pero sin lugar a dudas la oleada de inmigrantes a España, sobretodo a partir de 2005 y 2006, ha supuesto que este colectivo sea uno de los más necesitados en la actualidad. La crisis ha afectado negativamente a todos, pero aún más a este colectivo que necesitaba trabajar para poder conseguir el permiso de residencia, sin trabajo la regularización se complica en detrimento de su calidad de vida.
La reforma realizada por el ejecutivo de Zapatero en la ley de Extranjería el año 2005 supuso una regulación mucho mayor de la gente que vivía de forma irregular en España.
Los inmigrantes ilegales debían regularizar su situación en un máximo de tres meses y debían contar con los siguientes requisitos: conseguir un contrato por un periodo mínimo de seis meses, demostrar una estancia en España de al menos medio año y carecer de antecedentes penales.
Aunque no parece que los requisitos sean excesivos, los extranjeros que se hallaban en situación irregular en España se topaban con una gran contradicción. Nadie quería contratarlos si no tenían papeles, y esta contratación era necesaria para obtenerlos.
Algunos como Nora lo consiguieron, otros como Boly, en cambio, siguen irregularizados. Actualmente la situación es crítica para ambos que subsisten gracias a colectivos solidaros.
Nora llegó en barco el año 2004 desde Nigeria y su primer contacto con España fue la atención primaria de la Cruz Roja. Buscó trabajo en muchas empresas pero ninguna de ellas la contrataba, debido a que regularizar a una persona sin papeles supone un gran coste económico y además, ella misma se sentía discriminada por su color de piel. No fue hasta 2006, tras un sinfín de trámites, cuando al fin obtuvo el permiso de residencia y sintió una gran felicidad.
Sin embargo, esta dicha no se prolongó durante mucho tiempo, ya que con el advenimiento de la crisis la demanda de trabajo cayó en picado y mucha gente perdió su empleo. Las tareas de ayuda a la dependencia han pasado de estar realizadas por las mujeres inmigrantes solteras a ser desempeñadas por los propios familiares, que no pueden pagar los servicios de un cuidador.
Nora, tras haber trabajado como limpiadora y en la recogida de naranjas, perdió su empleo y ahora se ocupa en buscar trabajo, mientras sus hijos están en el colegio. Con la voz quebrada, nos contaba que sus niños padecen una minusvalía. Uno de ellos tuvo un derrame cerebral, cuando contaba con pocos meses, debido a que es hemofílico y hoy día acude a la AVAPACE para recibir tratamiento por su parálisis cerebral. Estos problemas familiares hacen que sólo pueda disponer de unas escasas horas para trabajar, lo que la hace menos apta para el perfil que buscan las empresas y así, su búsqueda resulta mucho más complicada.
Nora sufrió con desesperación los trámites que debían realizarse de forma conjunta entre España y Nigeria. El constante envío de los papeles que debían acreditar que no tenía antecedentes penales era muy caro y el límite de tiempo fijado para regularizar su situación iba agotándose.
Cáritas entra en juego cuando Nora debe recurrir a las parroquias en busca de ayuda. Éstas la dirigieron a Cáritas , que le proporcionaba alimentos y ropa, le ayudaba en la búsqueda de empleo e incluso contribuía en algunos pagos de su alquiler. Estos recursos se ven cada día más fraccionados por el incremento de la gente necesitada. No obstante, la propia Nora señala que el sentirse tan arropada es lo más importante que Cáritas le puede aportar.
Boly es un residente más de La Casa Nueva, y llegó a España en 2005. Procede de Mauritania, donde era pescador. Boly afirma que actualmente es muy difícil trabajar y conseguir dinero, pero sobretodo es difícil conseguir los papeles. Los papeles son imprescindibles para trabajar o acceder a cursos, y sin ellos aún se hace más difícil el día a día, sobretodo por control de la policía: “Si te dan una orden de expulsión aún es má difícil conseguirlos”.
Inmigrantes como Boly vinieron a Europa en busca de unas oportunidades que aún no han encontrado. Confiesa que ha pensado en volver a su país algunas veces por el estado en el que se encuentra en España y por echar de menos a su familia. Pero cuando lo hace, piensa: “puedo esperar un año más”. Dice, que si volviera a su país con las manos vacías, tendría que empezar desde cero otra vez, y sería como perder seis años de su vida.
Boly confiesa que el futuro no parece tener “buena pinta”, y si sigue esto así, deberá volver a su país, porque allí dice, eran felices estando todos juntos. A pesar de ello, tiene la esperanza de que pueda cambiar, porque según él: “No tenemos lo que queríamos”.
Los duros testimonios de estos dos inmigrantes son sólo un reflejo de la indefensión de la gente sin recursos en España, un fenómeno nuevo y cada día más frecuente es el de aquellos españoles que sin haber traspasado el umbral de pobreza iban tirando durante la crisis y ahora sin trabajo necesitan ayuda de estas organizaciones.
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Toni tiene 42 años y es usuario Casa Caridad desde hace 3, su vida antes de esto era totalmente normal: estaba casado y tenía trabajo pero en cuestión de meses lo perdió todo. Toni se separó y perdió el trabajo por culpa de una enfermedad en las piernas, tiene mala circulación y padece úlceras en las piernas. Al principio fue viviendo con lo poco que tenía pero perdió el apoyo de su familia y se vio sin nada, poco a poco pudo asimilar el cambio de vivir en Casa Caridad, gracias a ella tiene un refugio y un hogar.
En el actual contexto de crisis, el sistema de protección social se ha visto muy debilitado, ya que el Gobierno ha recortado el presupuesto para este tipo de prestaciones. Se han eliminado muchos de los proyectos impulsados por las asociaciones benéficas- como es el caso de los pisos tutelados para personas con SIDA en estado terminal- debido a la falta de unos fondos que debería conceder el Estado y no sólo las empresas, que han sufrido grandes pérdidas y no pueden ayudar con la misma intensidad que antes.
Al tratar este tema, hemos visto que aunque sí hay gente que se muestra solidaria con los que se encuentran en las situaciones más desdichadas; la mayoría desconoce estas situaciones o les presta poca atención.
El periodismo, como enuncia la teoría de la agenda setting, es el que determina qué temas son tratados en la esfera pública, y por tanto, aquellos que más importantes le parecen a la sociedad. Por ello, todo periodista tiene la obligación moral de dar difusión a los problemas que padece sector de la población.
Fue el fotoperiodista danés Jacob Riis el primero en denunciar las condiciones infrahumanas que tenían que soportar aquellos que pertenecían a los barrios obreros de Nueva York.
El documental fotográfico que publicó en 1888, Como vive la otra mitad, ayudó a impulsar un conjunto de reformas para mejorar las condiciones de estos barrios, que fueron financiadas esencialmente con aportaciones de las clases medias y altas, que empezaron a desarrollar cierta conciencia social.
Actualmente, podemos destacar la labor de periodismohumano, la página web de un medio de comunicación que se dedica a tratar noticias vinculadas con los derechos humanos para así cumplir con la función social que debe tener la tarea periodística.
El gran desconocimiento de los problemas de los otros hace que los individuos se cierren en sí mismos y olviden los valores de la solidaridad y la colaboración social. Muchas de las reacciones egoístas de los españoles frente a la llegada de inmigrantes se deben a que no saben cuáles son las condiciones en que viven ni las tareas que desarrollan, unas ocupaciones muy poco gratas que ningún español estaría dispuesto a soportar.
Son pues los periodistas quienes deben encargarse de dar a conocer esta realidad para evitar situaciones xenófobas contra los inmigrantes y para conseguir concienciar a la ciudadanía española de que éstos necesitan su ayuda.
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La transeuntes del Campus de Tarongers contestan a tres preguntas relacionadas con las oenegés y los inmigrantes.
- Beatriz Fuertes, voluntaria en Cruz Roja. Fuente: Julia Garrido
- Comedor social. Fuente: abc.es
- Jacob Riis. Fuente: wikipedia.org
- Fachada Cáritas Diocesana Valenciana Fuente: Mónica Marhuenda
- Asociación Valenciana de Caridad, Casa Caridad. Fuente: ongpueblovalenciano.org
- Miembro de la Cruz Roja. Fuente: todoeleccion.com
- Foto de archivo de Casa Nueva. Fuente: Casa Nueva
- Voluntaria de Casa Caridad en el taller de cocina. Fuente: Eava Aparisi
- Premios ACCEM. Fuente: accem.es
- Cola para recoger alimentos. Fuente: ireneu.blogspot.com
- Niños fotografiados por Jacob Riis. Fuente: elblogdehoylibro.blogspot.com
- Logo Acem Fuente: acem.es
- Nelly y Rosario, voluntarias de Cáritas. Fuente: Mónica Marhuenda
Entrevista a Fernando Esteve Peiro, coordinador provincial de Cruz Roja Valencia
Entrevista a Empar Guerrero Valverde, reponsable de ACCEM en el territorio de la CV.
Nacho Torres Gascón, educador social de Casa Caridad
Nelly y Rosario, voluntarias de Cáritas Valencia
Paquita, voluntaria de Casa Caridad
Beatriz Fuertes, voluntaria de Cruz Roja
Testimonios personales de Nora, Toni y Boly. Éstos han preferido no salir en fotos por salvaguardar el anonimato.
Investigación realizada por:
-Marina Francisco
-Julia Garrido
-Beatriz Lara
-Julia Marhuenda
-Mónica Marhuenda
-Carla Melchor



































