El Cabanyal, un barrio en peligro de extinción

El día a día en el barrio de El Cabanyal. Fuente: Rojo y azul

¿Qué es el Cabanyal? ¿Un barrio?, ¿un pueblo?, ¿una zona conocida últimamente por sus continuos conflictos? El Cabanyal lo es todo y nada a la vez. Nació como un pueblo de marineros y pescadores, sus casas, caracterizadas por una explosión de color, miraban al mar Mediterráneo, siempre observando su color azul y saboreando su sal. Siempre con identidad propia, pero ahora, al borde de su desaparición.

Los problemas más graves llegaron el año 1998 cuando los vecinos del barrio valenciano del Cabanyal comenzaron a sentirse amenazados por su futuro urbanístico. Ya desde el año 1988 se decide en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) paralizar todos los proyectos de destrucción del barrio. En la redacción de este plan, cuando gobernaba el Partido Socialista del País Valencià, se resuelve dejar el barrio en planificación diferida por un tiempo de cuatro años. Pero en estos cuatro años cambia el gobierno de la ciudad, y es elegido el Partido Popular, que decide seguir adelante con la reforma planteada anteriormente para el Cabanyal.

En palabras del vicepresidente de Salvem el Cabanyal, Vicente Gallart, “el principal obstáculo que tiene el Cabanyal para conseguir salir de su situación actual, es el empeño del equipo de gobierno de la ciudad de Valencia y de un modo muy especial, la particular forma de ejercer la gestión municipal que tiene su Alcaldesa. Su incapacidad para el dialogo con quienes no comparten sus planteamientos, y su tendencia a la descalificación personal de quien se atreve a mostrarle con argumentos otros caminos al que ella ha decidido, convierten la sana discrepancia política de pareceres, en un campo de batalla en el que prevalece la violencia verbal y en el que la alcaldesa se encuentra a sus anchas, entre otras cosas porque los demás prefieren no entrar”.

Un vecino de El Cabanyal muestra los cómics expuestos en su casa para la edición de este año de Portes Obertes. Fuente: Mònica Torres (ElPaís)

Ya en el año 2000, cuando el barrio llevaba unos años sintiéndose amenazado por su demolición, hacía lo imposible por manifestar su contrariedad ante el Plan especial del Cabanyal. Y es en este año cuando se dio una de las protestas más originales jamás vistas. La protesta no consistía en salir a la calle a quemar contenedores, sino en algo que llamaron ‘Portes Obertes’. Esta iniciativa consistía en que algunos vecinos del barrio ofrecieran sus casas para que trescientos jóvenes artistas, de todo el mundo, expusieran sus obras. Los visitantes ocasionales del barrio podían llamar a cualquier puerta, a cualquier hora, y el propietario se comprometía a enseñar las obras que los artistas exponían en aquel espacio privado.

La prensa elogió esta iniciativa por el carácter en que la casa se convierte en una galería de arte como forma de protesta, pero no sólo eso, sino que se abre una brecha entre lo privado y lo público, una forma de comunicación que en un momento traba dos mundos distintos: el mundo de los recuerdos de la familia, de la vida diaria, y la esfera del arte contemporáneo, el mundo en transformación.

Cientos de personas recorrieron el último día de Portes Obertes las calles y casas de El Cabanyal. Fuente: Jesús Císcar (ElPaís)

Actualmente, los vecinos se encuentran en una continua lucha sin tregua para defender su barrio.  El pasado cuatro de noviembre comenzó la última jornada de “Portes Obertes” que finalizó el día 21 del mismo mes. La portavoz de Salvem al Cabanyal, Maribel Doménech afirma “siempre ha venido mucha gente, pero esta vez ha sido exagerado”. Se calcula que más de 15.000 personas han recorrido sus calles durante los tres fines de semana que ha durado la Jornada. En ella, los guías explican las características del barrio y, además, este año ha incluído una exposición de cómics españoles realizada en las propias casas de los vecinos.

Además de la deteriración de su barrio y los intentos de demolición de sus casas, los vecinos se enfrentan a otro problema, los medios no dan difusión ni de sus actividades ni de su dilema, sólo se acuerdan del Cabañal cuando pueden emitir escándalos o tergiversar sus notas de prensa.

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MªDolores Bernabeu, Juana López del Castillo, Yolanda Menadas, Zulema Sánchez y Raúl Valenciano

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Muestra de la originalidad de los edificios del Cabanyal

¿Qué es el PEPRI?

El Proyecto Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Cabañal presentado por el Ayuntamiento de Valencia en 1996 consiste en encontrar una solución al entorno litoral de Valencia que aúne el paseo marítimo con el centro de la ciudad, es decir, que el tráfico se canalice por el futuro bulevar y ‘desemboque en buen puerto’. Para ello, será necesario que una avenida de 100 metros de ancho atraviese un poblado marítimo y que trasforme el paisaje natural de un barrio que fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Valencia en 1993, cuando la Generalitat se encontraba en manos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Ayuntamiento, como hasta ahora, por el Partido Popular (PP). Actualmente, es el mismo Gobierno el que no desiste en continuar con un proyecto basado en derribar 1651 viviendas, de las cuales más de un centenar están protegidas.

Aunque la alcaldesa diga que la ejecución del PEPRI supondrá la mejora del barrio, la racionalización de la estructura viaria interna, la protección del patrimonio arquitectónico, la conexión de Blasco Ibáñez con el frente marítimo y la defensa de una estrategia muy viable de gestión urbanística, la realidad de este plan parece ser distinta: el abandono voluntario del barrio por parte del Ayuntamiento de Valencia, que borró de las memorias de los gobernantes a los vecinos del Cabañal por los que aún no ha hecho nada; el interés capitalista de entidades públicas y privadas que solo quieren especular con el mercado inmobiliario de la zona; la degeneración del BIC como consecuencia de acogerse a la alternativa más torpe y barata; y la escasez de licencias otorgadas a los vecinos por el Ayuntamiento para que rehabiliten sus viviendas…  Mientras el poder ejecutivo y el judicial no lleguen a un acuerdo, los vecinos seguirán conviviendo con solares ruinosos a la espera de que alguien se preocupe por ellos más allá de los fines económicos.

¿No hay otras soluciones que atravesar el Cabañal?

El profesor de la Universidad de Valencia Alberto Peñín propuso una solución a la prolongación de Blasco Ibáñez que evite partir el barrio del Cabañal en dos «articular un eje alrededor de la avenida de Francia como conexión principal de la ciudad y como paseo al mar», además sugirió el Grao como otro centro para la ciudad. Esta es una de las muchas opciones que Barberá debería considerar, pero el Ayuntamiento mantiene su idea inicial: ‘tirar pa alante’, recto hasta el mar.

El barrio lleno de cadáveres

¿Hay expolio?

Según el informe realizado en 2005 por la consultoría Tinsa sobre la evolución de los precios del mercado en este barrio hasta 2004, se ha producido especulación del terreno, ofrecen a los vecinos mucho menos dinero que el valor que realmente tienen sus hogares; Y según cifras extraídas de la Revista de datos estadísticos de la ciudad de Valencia, el precio medio anual por metro cuadrado de las viviendas con más de dos años en dicha ciudad ha ascendido de 897,85 euros el m.² (en 2001) a 2.117.3 en 2009. El precio de la vivienda en Valencia, prácticamente, se ha triplicado en ocho años. Nada que ver con lo que ofrece el Ayuntamiento a los vecinos del Cabañal, menos de la mitad de su valor real.

El Ayuntamiento justifica lo que para muchos es un expolio, argumentando que la prolongación de Blasco Ibáñez es un enclave estratégico en el desarrollo del Plan Urbanístico, consistente en hacer que Valencia deje de darle la espalda al mar.

Por su parte, los miembros de la asociación no pueden creer que no se determine que hay expolio, porque ellos piensan que lo hay. Alertan de que están robando a los vecinos, ofreciéndoles miserias por sus terrenos, obligándoles a cambiar de barrio y a volver a hipotecarse en un piso que jamás tendrá el mismo valor que una casa llena de recuerdos, a la orilla del mar y con los vecinos a los que han visto crecer. Muchos se despiden del barrio porque piensan que contra el Ayuntamiento no se puede hacer nada, pero lo cierto es que en los doce años de lucha jamás ha habido una expropiación porque las viviendas son suyas y nos se las pueden quitar, solo comprar, si quieren venderlas.

¿Es un Bien de Interés Cultural?

No es solo un Bien de Interes Cultural, es un barrio con vida propia

El PEPRI es un plan que no atiende a las recomendaciones del Consell Valencià de Cultura que considera que las demoliciones que se están llevando a cabo no se ajustan a la Ley de Patrimonio Histórico.

Los valores que el BIC declara como Conjunto Histórico de Valencia son: la trama en retícula peculiar derivada de la alineación de las antiguas barracas (calles longitudinales paralelas al mar) y la arquitectura popular de estilo eclecticista, puro modernismo popular que convierte a Valencia en una ciudad única, casi mágica.

En el Cabañal no hay turistas porque no saben que ahí están los verdaderos “monumentos” de Valencia. El Ayuntamiento sabe que la parte que más conserva la perspectiva eclecticista es la que está afectada por el PERPI y aún así, no se detienen a considerar las alternativas.

Historia

Historia del barrio


El Cabanyal antes y ahora, ¿y luego?

Durante la Conquista de Valencia. Jaime I repartió la ciudad entre los marineros que le ayudaron. Uno de los asentamientos de población estable se formó desde el Grao hasta la zona de Alboraya siguiendo a lo largo de la costa, en una zona que se denominó Villanueva del Grau y que se desarrolló en base a las necesidades de sus habitantes, mayoritariamente marineros y pescadores, todas las casas miraban al mar. En 1826 el Cabanyal y el Canyameral se independizaron, pero siempre mantuvieron su espíritu de población fundada por marineros.

Hoy en día, los que fueron rudimentarios establecimientos forman una alineación de edificios con fachada posterior frente al mar y cuya entrada principal recae en el paseo de Neptuno. Estas construcciones de una arquitectura de estilo popular en su modernización han mantenido el mismo aspecto y nombre que les caracterizaron: La Pepica, La Rosa, Tres Cepas… están amenazadas, como muchos edificios protegidos del barrio.

Salvem el Cabanyal- Inicios


La aceptación del PEPRI, inicialmente denominado como PRI (Plan de Protección Interior), enfureció a todos los vecinos del barrio del Cabañal, dando lugar, al año siguiente, a  la creación de la plataforma Salvem el Cabañal (la cual colabora con la Asociación de Vecinos Cabañal-Canyalmelar y PAVIMAR) y que desde entonces lleva presentando recursos ante todo tipo de tribunales.

Entrevistas

Entrevista audiovisual a Vicente Gallart, Vicepresidente de la Plataforma Salvem el Cabanyal


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[Elaboración propia]

Entrevista a Vicente Gallart, vicepresidente de la Plataforma Salvem el Cabanyal


Vicente Gallart es un arquitecto que vive y ha vivido siempre en el mismo Cabanyal, ocupa el cargo de vicepresidente en la Plataforma Salvem el Cabanyal, que lleva más de doce años luchando por los intereses de este barrio. Gallart admite ser una persona abierta a la gente, con ganas de responder a cualquier pregunta, venga de donde venga, y dispuesto a cualquier cosa con tal de que el Cabanyal sea conocido más allá de las paredes de sus vecinos.

P: ¿Cuáles son las ventajas y consecuencias prácticas de un plan de rehabilitación frente a la prolongación de blasco ibáñez y, por tanto, la expoliación de muchas viviendas?

R: Las ventajas depende de para quién. La prolongación no es un instrumento urbanístico pensado para la rehabilitación del barrio, sino para abrir una calle a través del mismo, atravesarlo y llegar a donde quiere o pretende llegar. En cambio, un plan de rehabilitación, o más bien un plan especial de protección del barrio, está pensado para conseguir ese objetivo, el de rehabilitarlo. La diferencia es un tema de objetivos: un plan especial de protección lo que busca es proteger un bien que está declarado patrimonialmente y, en cambio, un proyecto de abrir una calle consigue cruzar algo para llegar a otro sitio. En ese sentido, probablemente, para llegar a la playa desde Serrería el mejor camino sería abrir una calle, pero ese no es el interés del barrio, ese es otro interés.

P: ¿El precio que se paga a los expropiados, es un precio justo o está por debajo de las expectativas?

R: Está del orden de la tercera parte de lo que sería más o menos el valor del mercado. Todavía no han expropiado a nadie, el mecanismo de expropiación se ha puesto en marcha pero no ha llegado a su ultimo término. Pero el valor con el que se pretende expropiar a la gente son más o menos unos 480 euros por metro cuadrado, cifra que está aproximadamente entre la tercera y la cuarta parte del valor de mercado en este barrio y en casas de este tipo, lo que es totalmente insuficiente.

P: Al dar un paseo por el Cabanyal se observa que unos vecinos tienen pancartas a favor y otros en contra del Plan, ¿por qué cree que existe esta discrepancia?

R: Esta discrepancia existe porque después de doce años de estar soportando esta presión sobre el barrio —en el sentido de que las expectativas de una parte del barrio han sido muy malas para la gente que vivía ahí—, ha hecho que en esa parte se hayan creado unas condiciones sociales y urbanísticas muy degradantes para esa zona. El Ayuntamiento ha llevado adelante una estrategia para intentar facilitarse el camino de las futuras expropiaciones, creando unas condiciones hostiles en la zona donde pretendía expropiar para que la gente estuviera al final deseando irse. En términos médicos, esa infección que se ha creado en esa zona está supurando en los alrededores, entonces es precisamente ahí donde se está concentrando de una forma más importante esa respuesta de gente cuya posición es que sí que quieren la prolongación. Seguramente porque piensan que ya que el objetivo del Ayuntamiento es acabar con un determinado problema haciendo que desaparezca físicamente una parte del barrio, la única forma de que se vaya esa degradación y esa delincuencia, y todos esos problemas que están sufriendo casi al lado de sus casas será consiguiendo que el Ayuntamiento se salga con la suya en su estrategia. Yo entiendo que éste sea el razonamiento que hacen ellos: tratan de justificar, después ya entran en una serie de razonamientos que resultan más ridículos. Pero entiendo que el más justificable, desde mi punto de vista, sería ése: aquí quien está en condiciones de arreglar esto es el Ayuntamiento, la herramienta que el Ayuntamiento quiere utilizar para arreglar esto es el machete y hay que dejar que metan el machete. Los demás podrán querer lo que quieran, pero como no están en condiciones de ofrecer una solución que sea factible porque solo puede solventar las cosas quien gobierna, se han subido al carro de la alternativa que impulsa el Ayuntamiento. Estos vecinos, en lugar de denunciar a quien está causando estas cosas, que es el Ayuntamiento —los solares donde se llevan a cabo cuestiones delictivas, las casas en las que entra gente con problemas, etc. son propiedad del Ayuntamiento— acusan a los otros vecinos que no dejan que el Ayuntamiento se salga con la suya. Detrás de esto se juntan muchos enfrentamientos, muchos resquemores entre vecinos, muchas historias extrañas que están haciendo que surjan unos sentimientos primarios muy desagradables, como es el hecho de que algunos vecinos se estén dedicando a acusar a los vecinos que viven en la acera de enfrente de sus propias casas de “violentos”, “egoístas”, y una serie de cosas que resultan totalmente ridículas. Esos vecinos han apostado por apoyar al Ayuntamiento, mientras tanto hay otros vecinos que llevamos veinte años detrás de esto, y que pensamos que no es bueno ni para los vecinos ni para el barrio (como barrio que está declarado Conjunto Histórico Protegido). Estamos en la otra posición, y desde esta posición hemos estado luchando en los tribunales, en la opinion pública y en todos los medios legales que han estado a nuestro alcance. Estos últimos se han puesto en marcha estas Navidades, porque es un tema relativamente reciente. Nunca había habido nadie a nivel de vecinos que se hubiera manifestado públicamente de esa manera, de hecho, cuando se aprobó el Plan, presentamos más de 3.000 alegaciones en contra y no hubo campaña de apoyo al Plan.

P: En la manifestación del 31 de enero de este mismo año Alfonso Grau afirmó que la manifestación supuso un intento más de manipulación por parte de una minoría muy reducida que no acepta las decisiones democráticas. ¿Qué le contestaría?

R: Fue una manifestación de un grupo de vecinos que intentaron hacer valer sus opiniones, y como en cualquier manifestación de este tipo hicieron una convocatoria para que todo el mundo que simpatizara con nuestros planteamientos acudiese a esa manifestación. Alfonso Grau nos acusa de no aceptar las decisiones democráticas, bueno, no las aceptamos si la equivalencia de tomar una decisión democrática es tomar una decisión equivocada. Nosotros defendemos una posición y utilizamos cauces legales para llevarlo adelante, el Ayuntamiento defiende otra posición y utiliza cauces legales que a veces rozan la ilegalidad, como es la concesión de licencias que se han concedido estos días. Me parece que son declaraciones poco afortunadas de un concejal que lo que debería hacer es dedicarse a gobernar la ciudad con un poco más de cuidado hacia los vecinos.

P: ¿Cuáles son las actuaciones más importantes y con mayor repercusión que ha llevado a cabo la Plataforma?

R: La Plataforma ha llevado a cabo una actuación judicial a lo largo de doce años que ha sido una actuación muy importante, no solo por la actuación judicial en sí, sino por el soporte con el que ha contado para llevarla adelante. El soporte de muchas organizaciones, profesionales, entidades… que han sido capaces de apoyar con sus informes, con su apoyo técnico, etc. Por ejemplo, hemos contado con el apoyo de las dos universidades de Valencia, que han sido capaces de emitir informes en nuestro favor. Por otro lado, la Plataforma ha hecho un trabajo positivo de cara al barrio: toda la camapaña de Puertas Abiertas durante estos doce años ha supuesto dar a conocer los valores del barrio y que mucha gente venga a conocerlo. Ha sido un evento que si lo hubiera organizado el Ayuntamiento habría costado muchos millones de euros probablemente, y que de esta forma no le ha costado absolutamente nada. Lo hemos hecho nosotros con nuestro esfuerzo, con nuestro trabajo y con la colaboración desinteresada de muchos artistas y profesionales, y hemos conseguido con todo esto que el Cabanyal sea conocido en el resto de España y en muchos lugares fuera de España.

P: Hace unos días la Alcaldesa de Valencia anunció que gastaría 60 millones de euros en comprar casas de las que prevé derribar en el Cabanyal, ¿qué opina de esta medida?

R: Lo primero es que no tiene ese dinero, porque no lo tiene la Generalitat. Se supone que ese dinero es del Plan Confianza de la Generalitat Valenciana, que está destinado a la creación de empleo, y comprar casas no crea empleo, en todo caso creará trabajo a los notarios, pero no creo que vaya a servir para el objetivo al que está destinado el Plan Confianza. Lo único que está haciendo la alcaldesa es continuar con su obsesión de querer llevar adelante sus intereses políticos particulares, y lo hace con el dinero público.

P: El pasado 6 de abril la Policía tenía la orden de atacar lo mínimo y solo si fuese estrictamente necesario, pero en los medios no se mostró eso, ¿considera que los ataques producidos por parte de la policía fueron “estrictamente necesarios”?

R: Nosotros hemos pedido la dimisión del Delegado del Gobierno, no nos cortamos con nadie. Podemos entender que la Delegación del Gobierno se viera obligada a proteger la acción del Ayuntamiento ya que ningún tribunal estaba diciendo que esos derribos eran ilegales. Pero eso es una cosa y otra cosa es la forma en la que actuó la Policía. La Policía allí no fue a hacer el mínimo para que se hiciera el derribo, que habría sido, por ejemplo, intentar hablar, buscar un representante de la gente que estaba allí, intentar disuadirlo, calmar los ánimos… La Policía realmente entró allí para proteger a una excavadora, y todo lo que se puso por delante de la excavadora fue por el aire. Las órdenes que alguien dio a la Policía no eran de actuar al mínimo imprescindible para que se derribara ese edificio, porque ese edificio daba igual que se derribara esa mañana que ese día por la tarde, que el día siguiente: no era un tema tan urgente como para que se librara la batalla campal que se libró allí. Por tanto, a nosotros nos parece que fue totalmente desproporcionada la actuación de la Policía, y por eso hemos pedido el cese del Delegado del Gobierno.

Entrevista a Maribel Doménech, portavoz de la plataforma


Maribel Doménech, portavoz de la Plataforma Salvem Cabanyal, nos muestra el barrio tal y como es.

Pregunta. ¿Qué crees que ha sido lo más efectivo de vuestro último acto, la Décimo segunda edición de Portes Ofertes?

Respuesta. Creo que nuestro mensaje esta llegando a la gente, eso es lo mejor de todo el trabajo que hemos realizado.

P. ¿Ha habido discrepancia entre los vecinos que sí han querido vender?

R. Son doce años de lucha y Salvem el Cabanyal cuenta con el apoyo de muchos vecinos de toda la ciudad, ya que no se trata de una cuestión que nos afecte solo a nosotros, sino a toda Valencia. El Cabañal no es un barrio caracterizado por tener grandes monumentos aunque sí los tenga, sus calles son claro reflejo del estilo modernista popular, tan escaso y valioso para nuestra cultura, la de todos, como Valencianos y como personas.
Los vecinos que han vendido son gente que de normal no viven en el barrio, y algunos ni si quiera en la ciudad, sino que las casas, que ahora son propiedad del Ayuntamiento, fueron de sus padres o abuelos y no vivía nadie allí. Les convencieron de que esas viviendas ya no tenían más valor que lo Rita Barberá pagó por ellas, y están totalmente engañados, por que el arte y la cultura tienen más interés, no solo humano sino también especulativo, que unos simples y corrientes edificios.

P. ¿En esos doce años, con tantos procesos judiciales, nunca habéis pensado en ceder?

R. Nunca nos hemos rendido, ni cuando Barberá nos insinuó que no habría rehabilitación del barrio que, o los vecinos aceptamos las miserias económicas que ofrecen o que, por su parte, el Ayuntamiento no hará nada más por el Cabañal, es decir, que seguirían con la misma línea que hasta ahora marginando a sus vecinos y dando la espalda a la cultura. Además parece que Barberá se ha tomado el proyecto como una batalla personal.

VoixPopuly

¿Qué opinan los vecinos del Cabanyal de todo esto?


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[Elaboración propia]

Crono

Cronología


Año 1998: Varias entidades crean la Plataforma Salvem  El Cabanyal para evitar la prolongación de Blasco Ibáñez. En julio, el Ayuntamiento aprueba llevar adelante el planeamiento, y su coste se estima en 9.000 millones. Las Cortes Valencianas acuerdan proponer al Gobierno Valenciano declarar a todo el barrio de  El Cabanyal como Bien de Interés Cultural.

Año 1999: El pleno aprueba inicialmente el proyecto. El PP rechaza una propuesta de la oposición para rehabilitar El Cabanyal sin prolongar Blasco Ibáñez. Se abre una oficina municipal de información (Aumsa) sobre el plan. Urbanismo estima en 26.740 millones de pesetas el coste de la ejecución del plan de El Cabanyal (ya no son los 9.000 del año anterior). El PSOE defendió la conservación de El Cabanyal en el Parlamento Español.

Año 2000: El Ayuntamiento aumenta la partida presupuestaria de la oficina municipal de información (Aumsa) acerca del Plan con 14.737.800 ptas. En agosto se inician las obras de lo que iban a ser viviendas para los afectados por la prolongación, y que resultan ser viviendas para realojos de un proyecto del paseo marítimo. El 7 de septiembre el juzgado de Instrucción número 17 de Valencia admite a trámite una querella presentada por Salvem  El Cabanyal contra la directora de Patrimonio por presunta prevaricación.

Año 2001: La Conselleria de Cultura resuelve los cinco informes que el ayuntamiento ha presentado dando vía libre a la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez. El proyecto es aprobado en el Ayuntamiento de Valencia con los votos favorables del Partido Popular.

Año 2002: En enero se debate el recurso del plan del Cabanyal, el 29 deciden paralizar las expropiaciones para prolongar Blasco Ibáñez.

Año 2003: La plataforma ciudadana Salvem el Cabanyal se plantea hacer una huelga de hambre en Suiza para llamar la atención de los organizadores de la Copa América acerca de la situación del barrio marinero de Valencia si la Administración sigue adelante con el proyecto de llevar la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar. Camps admite que la reforma de la ley de Patrimonio dará celeridad al plan del Cabanyal

Año 2004: En marzo el Tribunal Supremo rechaza el recurso del Ayuntamiento para levantar la suspensión cautelar de la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, decretada por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) hace justo dos años. En julio, el PP aprueba en solitario la modificación de la ley de Patrimonio. En octubre el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana aprueba la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez. En noviembre, el TSJ de Madrid insta al Ministerio de Educación y Cultura a decir si hay expolio en el plan de reforma del Cabanyal, es un nuevo golpe a Rita.

Año 2005: Un juzgado paraliza por primera vez el derribo de edificios fuera de la zona BIC del Cabanyal. El consistorio sigue adelante con el plan del Cabanyal y desafía a Salvem a recurrir uno a uno los derribos.

Año 2006: La candidata a la alcaldía de Valencia, Carmen Alborch promete rehabilitar el Cabanyal con consenso vecinal y sin prolongar Blasco Ibáñez. Salvem demanda al presidente del TSJ por no aclarar el fallo a favor del plan del Cabanyal.

Año 2007: En junio, una juez evita el derribo de diez edificios afectados por la ampliación de Blasco Ibáñez.

Año 2008: En febrero el Supremo rechaza las alegaciones del ayuntamiento sobre el plan del Cabanyal. El 23 de diciembre, el Supremo da luz verde a la destrucción del Cabanyal

Año 2009: En junio el Supremo abre de nuevo la vía para revisar la legalidad de la prolongación.

Año 2010: En enero el Ministerio de Cultura paraliza los derribos del Cabanyal. El día 31 de enero se convoca una manifestación a la que acuden 30.000 personas por el barrio.
En febrero, el Tribunal Constitucional paraliza los derribos.

Fotos

[La mayoría de estas fotografías son de elaboración propia]

Proceso

Historial jurídico


En el año 2003, el PP quiso hacer una reforma en La Ley de Patrimonio. Esto le causó grandes críticas por parte de los partidos de la oposición. La secretaria de Cultura y Política Lingüística del PSPV-PSOE, Isabel Escudero, afirmaba que la intención del PP era “eliminar los obstáculos que le impiden llevar a cabo el Plan del Cabañal con la polémica prolongación de Blasco Ibáñez, cuando el Cabañal es un Bien de Interés Cultural que debe ser preservado”, informaba el Diario Crítico de la Comunitat Valenciana.
Pero no sólo el Partido Socialista criticó la reforma de esta ley, también lo hizo EU. Ramón Cardona, diputado de l’Entesa en las Cortes Valencianas, aseguró que lo que se pretendía con esta modificación es que los valores patrimoniales “puedan ser arrasados con toda impunidad por las empresas constructoras, que son las que están gobernando esta comunidad, y no los valencianos y sus representantes, porque el PP es un mandado de esos intereses”.
En noviembre del 2004, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) rechazó los cuatro recursos de casación presentados contra la autorización del Plan de Reforma y Proteccion Interior (PEPRI) del barrio del Cabanyal. El TSJCV afirmó que este tipo de recurso debía fundamentarse en la infracción de normas estatales.
Antes, el 14 de octubre de 2004, el pleno de la sala de lo Contencioso Administrativo del TSJCV desestimó los nueve recursos presentados contra el PEPRI del Cabanyal al considerar que era una actuación “perfectamente legítima” y que supondría una “contribución eficaz” a la ordenación urbana. Ante esta decisión interpusieron recurso de casación el Instituto de Defensa de Intereses Patrimoniales, Culturales y Artísticos del Cabanyal-Canyamelar, las asociaciones de vecinos de Valencia y la de Pavimar y un grupo de particulares.
El plan autorizado por el pleno de la sala de lo Contencioso Administrativo se encontraba suspendido provisionalmente desde enero de 2002 debido a un auto del TSJCV que entendió necesario preservar esta zona, declarada como BIC por el Consell en 1993.
En marzo de 2006 una decisión judicial supuso un nuevo enfrentamiento entre los vecinos del Cabanyal y el Ayuntamiento de Valencia. El juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Valencia ordenó la suspensión cautelar de la licencia de derribo otorgada en noviembre por la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia para un edificio situado en el número 187 de la calle Escalante de la ciudad, en el Cabanyal-Canyamelar. El primer teniente alcalde y delegado de Grandes Proyectos en el Ayuntamiento de Valencia, Alfonso Grau, aseguró que la defensa de los intereses generales que reclama la plataforma Salvem El Cabanyal para esta zona de la ciudad y para justificar su oposición a los derribos de inmuebles afectados por el PEPRI es “propio de regímenes totalitarios”.
En cambio, en abril de este mismo año, el TSJCV dictó sentencia firme que determinaba que el plan de reforma urbanística estaba “vigente y operativo”, y que la paralización cautelar de derribos sólo afectaba a la zona declarada BIC. El Ayuntamiento de Valencia informó la tarde del 18 de abril de 2006, mediante un comunicado, de que el fallo del TSJCV, contra el que no cabía recurso alguno, establecía entre otras cosas que las licencias de derribo concedidas por el Consistorio a la sociedad pública AUMSA se ajustaban a derecho.
Días más tarde, la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia aprobó destinar un presupuesto de 3,4 millones de euros para urbanizar en diferentes ámbitos incluidos en el PEPRI del Cabanyal, en la zona que no está afectada por la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, según explicó Alfonso Grau.
En junio del 2007 el juzgado de lo contencioso administrativo número dos de Valencia declaró la nulidad de 10 de 12 licencias de derribo que fueron impugnadas por la Asociación de Vecinos Pavimar e Instituto de Defensa de Intereses Patrimoniales, Culturales y Artísticos del Cabanyal-Canyamelar. El juzgado consideró que una acción de esas características debía tener como fin las situaciones de ruina, de edificación o ejecución de un proyecto de urbanización, pero éstos no se cumplían en aquel caso ni estaba justificado por la “discrecionalidad” técnica de la administración.
En el 2008 se acentuaron de nuevo las acusaciones entre partidos políticos. En abril, el concejal de Relaciones con los Medios de Comunicación, Miquel Dominguez, aseguró que el PSPV era “responsable directo de la paralización y el retraso del PEPRI del Cabanyal” y que después de estar más de una década apoyando los recursos judiciales en contra de este Plan, en ese momento “los socialistas querían dar la imagen de que lo apoyaban y de que eran favorables a que se efectuasen inversiones en el Marítimo”.
Ese mismo mes, Alfonso Grau anunció que todas las propiedades públicas, de los inmuebles ubicados en la zona del PEPRI del Cabanyal que se encontraba suspendida cautelarmente en espera de resolución judicial, serían derribadas con el fin de ir “permeabilizando” ese entorno y estableciendo “conexiones”.
En agosto, el diario ABC informaba de que Bruselas mantenía el pulso contra el urbanismo valenciano. Según el diario, la Comisión Europea (CE) remitió un dictamen motivado a España, el segundo paso de un procedimiento de infracción, por considerar que las empresas públicas Instituto Valenciano de Vivienda (Ivvsa) y Actuaciones Urbanas de Valencia (Aumsa) —controladas por la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia, respectivamente— adjudicaron contratos públicos de ordenación urbanística a sociedades mixtas creadas por ellas sin respetar el principio de igualdad de trato.
Meses más tarde, en octubre, se proponía celebrar en el Cabanyal una fiesta de Halloween llamada Cabanyalloween. La fiesta que Salvem el Cabanyal iba a celebrar en una sala de gestión munipal fue censurada por su “contenido político”.
En diciembre, el Tribunal Supremo desestimó el último recurso de casación que quedaba contra el PEPRI del Cabanyal, presentado por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, al igual que hizo ya en marzo con los recursos presentados por la plataforma Salvem el Cabanyal y la asociación de vecinos Pavimar.
En el año 2009 se daba a conocer la preocupación del grupo socialista en el Ayuntamiento de Valencia por el futuro que le esperaba a la Lonja de Pescadores, una de las infraestructuras más características de la arquitectura del barrio, si finalmente se ejecutaba el Plan especial del Cabanyal. El concejal Juan Soto exigió a Barberá que abandonase “su silencio” e impulsase una “solución urbanística” que garantizase la conservación del edificio.
En enero del 2010 Sanz afirmó en un comunicado de EU que el Consell y el Ayuntamiento de Valencia, “enrocados en su postura, prevarican de manera clara, abusan de su poder. Lo que está pasando en Valencia con el PP es ya un problema de Estado”. Para Sanz, “el anuncio de que el Ayuntamiento continuará con los derribos demuestra la imposición, el autoritarismo, la complacencia ante los intereses urbanísticos y especuladores frente a la rehabilitación, la protección del patrimonio y el cumplimiento de las órdenes estatales”. Según informaba la Agencia EFE, Esquerra Unida exigirá en Les Corts Valencianes que el Gobierno de la Generalitat “eche atrás este decreto, cumpla la orden ministerial y abandone esta posición soberbia, altiva y absolutamente perjudicial para los vecinos, la ciudad y el resto de la sociedad”.
Ese mismo mes, el Gobierno valenciano aprobó un decreto-ley que autorizaba “expresamente” la continuación de las oblas incluidas en el PEPRI del Cabanyal, a pesar de la orden emitida por el Ministerio de Cultura en la que obligaba a suspender de forma inmediata los trabajos por entender que éstos suponian un “expolio” contra el patrimonio. En cuanto a la actualidad jurídica cabe destacar que se iba a celebrar el 22 de septiembre de este año el juicio por los sucesos del 10 de abril de 2010, derribos de casa, manifestaciones, desalojos… pero el Juzgado de Instrucción  Nº10 lo ha aplazado. Desde el pasado viernes 19 el Ayuntamiento de Valencia ha concedido un importante número de licencias, en todos los casos de obra menor y se ha levantado la suspensión de licencias para este tipo de obras.

Escrito por dolores bernabeu el dic 15 2010. Archivado bajo Reportajes. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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